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Volvió para inspirar a otros

GIZA ALMIRÓN

Aylén tuvo una beca y estudió lo que le gustaba: Lengua y Literatura. Hoy es profesora en el paraje donde se crió. De la mano de la fundación Monte Adentro, muchas familias pueden acceder a sus derechos, como Aylén, quien sueña con que los niños de los parajes «puedan ser y hacer lo que les gusta».

Aylén Alcaraz tiene 22 años y nació en la localidad de Tres Isletas, Chaco. Vive actualmente en el paraje El Boquerón, a unos 35 kilómetros del pueblo. En 2017 tuvo un encuentro con la fundación Monte Adentro, donde comenzó siendo becada como estudiante del nivel terciario. “Lo más importante que me regaló esta fundación fue el acompañamiento que recibí a través de una tutora y la beca que obtuve mes a mes durante los cuatro años de la carrera”, cuenta Aylén.

Gracias a ese acompañamiento hoy es profesora en Lengua y Literatura, trabaja en los parajes, dando clases de apoyo escolar y también enseña en una escuela de nivel secundario. A propósito de su labor, Aylén afirma que “haber recibido una propuesta de trabajo por parte de Monte Adentro es algo que valoro y agradezco mucho, porque me da la posibilidad de poder desarrollar mi profesión en el lugar donde me crié y sigo viviendo”.

AYLÉN PUSO ESTUDIAR GRACIAS A UNA BECA DE MONTE ADENTRO

Esa es la apuesta de la fundación Monte Adentroque las comunidades rurales chaqueñas, criollas e indígenas, permanezcan en su lugar de origen, sin necesidad de emigrar. Para eso, es preciso que se les garanticen sus derechos: salud, educación, trabajo. Muchas familias han dejado sus campos porque grandes terratenientes les compraron sus parcelas. Muchos adolescentes, para hacer la secundaria, deben ir al pueblo. Muchos niños y niñas llegan a sus escuelas con arduo esfuerzo: caminando o cabalgando varios kilómetros. “Lo más lindo de vivir en los parajes es disfrutar de tener más tiempos para compartir con tranquilidad junto a las personas que uno quiere. Lo más difícil es no tener las mismas posibilidades que tienen en el pueblo (educación, puesto de salud) y no contar con las necesidades básicas (agua, energía eléctrica, etc.)”,

Juan Chalbaud, más conocido como Juano, es un joven de 35 años, nacido y criado en la capital porteña. Tuvo la posibilidad de acceder a una buena educación, gracias a su familia. En su adolescencia empezó a misionar con su colegio: iban a los parajes de Tres Isletas, un pueblo en el corazón de ChacoVer otras realidades y conocer personas con menos acceso a sus derechos conmovió a Juano significativamente. Luego de haber estudiado ingeniería y de algunos años de una búsqueda vocacional profunda, descubrió que su llamado era acompañar y promover la vida de las comunidades rurales chaqueñas.

JUANO CON UN GRUPO DE NIÑOS Y NIÑAS EN UN PARAJE DE TRES ISLETAS

Monte Adentro se gestó en 2016, gracias a la generosidad, la locura y el esfuerzo tanto de Juano como de las familias que habitan esas tierras. Las comunidades de los distintos parajes caminaron codo a codo para darle vida a esta fundación que busca garantizar la salud, la educación y la vivienda mediante el trabajo digno. Esto permite que cada persona pueda desarrollarse plenamente en su lugar de origen. «Esto tiene unas consecuencias fundamentales para el desarrollo equitativo, en armonía con la naturaleza, y el sostenimiento de culturas que tienen como pilares el trabajo compartido, la vida comunitaria y la familia como motor«, afirma Juano, enamorado de este sueño que hoy llevan adelante con su esposa María Norris y cada una de las familias de los 20 parajes chaqueños a los que llegaron (en Tres Isletas, Castelli y Pampa del Indio).

UNA FAMILIA INSTALANDO SU PROPIO TANQUE DE AGUA

Entre las distintas actividades de Monte Adentro, están las huertas, las instalaciones de tanques de agua y de luz, los talleres de apoyo escolar y de deporte, la catequesis, el tejido, la construcción de salones comunitarios y todo lo que ayude a que la vida de las comunidades se desarrolle cada vez más. Cada cosa que hacen desde la fundación es de la mano de las familias, involucradas y comprometidas con su propio suelo. Este año, Monte Adentro pudo repartir algunas bicicletas a quienes están más lejos de las escuelas, con el fin garantizar su asistencia. Cada núcleo familiar se hizo cargo de cuidar y mantener en buen estado aquello que les da la posibilidad de acceder a la educación.

“Mi sueño para los niños y adolescentes de los parajes es que puedan terminar sus estudios en el nivel secundario y que tengan la posibilidad de elegir, para ser y hacer lo que realmente les gusta y les haga feliz”, dice Aylén, quien, gracias a Monte Adentro, a su familia y a su esfuerzo personal, tuvo la posibilidad de ser y hacer hoy eso que le gusta y la hace feliz.

Fuene: MDZol.com

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