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Sentir la Iglesia: Voluntariado al Señor de los Milagros de Mailín

Reseña de la Pastoral Juvenil de Trujui (Ciudad Santa María -San Miguel, Buenos Aires)

Hace 4 días culminaba una de las experiencias más importantes de la Pastoral Juvenil Trujui, que este año unió a 3 comunidades distintas: el Voluntariado al Señor de los Milagros de Mailín. La fiesta grande de Santiago del Estero que se vive en el Gran Bs. As. tuvo una fuerte presencia de jóvenes de Trujui (del MEJ y los grupos apostólicos), del MEJ de la Capilla Ntra. Sra. de la Consolación de Sumampa y los jóvenes de la Pquia. Ntra. Sra. de Guadalupe (Scouts, ACA y Grupos Misioneros).
Dos etapas, una misma misión:
 
Durante los momentos previos al Voluntariado nos vimos llamados a profundizar en el misterio de «sentir la Iglesia» («sensus Ecclesiae») como nos invita, y podemos leer en las «reglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener», Ignacio de Loyola. Por lo que nació una nueva experiencia: Sentir la Iglesia, a la que sumamos al Voluntariado al Señor de los Milagros de Mailín.
Para esta experiencia nueva, fusionada, el trabajo fue arduo y las propuestas estuvieron a la orden del día.
En esta experiencia previa al Voluntariado en sí, pudieron participar más de 40 jóvenes de 16 años en adelante; jóvenes del MEJ de las distintas Capillas y del Grupo apostólico de Luján. En primer lugar, la cita fue el viernes 26 de Mayo en el Colegio Máximo de San José (Av. Ricardo Balbín 3226, Santa María) donde tuvimos un primer encuentro en grupos, una recorrida por el Máximo y la Eucaristía, además de la acampada en el lugar. En la mañana del sábado nos dirigimos al Colegio «Jose de San Martín» (José C. Paz) donde participamos del Encuentro de Jóvenes, organizado por la Pastoral de Juventud de la Diócesis de San Miguel; encuentro que a comenzó con una Adoración al Santísimo y siguió con el desarrollo de más de 14 talleres de formación buscando dar claves o consejos para el «encuentro personal con Dios». Luego del almuerzo; los jóvenes de Trujui partimos hacia la comunidad de Sumampa (Villa de Mayo, Malvinas Argentinas) donde comenzó la segunda etapa de «Sentir la Iglesia».

Ya en Sumampa, nos  al grupo del MEJ anfitrión. Entre risas, animación, chocolatada caliente los dos grupos de jóvenes fueron uno solo. Y así, casí 100 jóvenes comenzaron a vivir la fiesta Santiagueña, sintiéndonos Iglesia, compartiendo vida, historias.

La alegría y la confianza se fueron contagiando entre los jóvenes, mientras aprendían la canción de la Virgen de Sumampa. Los jóvenes fueron los verdaderos actores para que el clima de trabajo sea el ideal desde el primer momento, lo que facilito el trabajo y la coordinación de los distintos animadores de Sumampa y de Trujui.
En este mismo clima, fuimos testigos de la renovación de votos matrimoniales de Erica y David (Animadores de Sumampa), en la celebración que llevo a cabo el Padre Silvio y que tuvo un primer momento de Adoración para luego si hacer la renovación de los votos con ellos.

Fue uno de los momentos más emotivos de la experiencia que agradecemos haber compartido con los protagonistas.

Luego de la renovación de votos matrimoniales de Erica y David nos preparamos para la procesión encabezada por la imagen de la Virgen de Sumampa, patrona de los Santiagueños, que salió desde la Capilla hacia la Parroquia de Guadalupe. Un momento de oración y encuentro con el Señor y con su Madre, nuestra Madre, la Virgen María.
Al llegar a la Parroquia participamos de la Misa de colaboradores, donde todos los jóvenes y mayores colaboradores, que iban a prestar su servicio el domingo durante todo el día fueron los principales protagonistas. Al finalizar la misa comenzó la Peña en el patio de la Parroquia, donde el folclore, desde la danza y la música hasta las comidas típicas fueron dando un gusto y un sabor especial; así comenzábamos a vivir el lema que acompaño este año al Voluntariado al Señor de los Milagros de Mailín: Fervor de tu Pueblo.

Entrada las 00hs y empezando un nuevo día, empezando el 28 de Mayo se canto el feliz cumpleaños al Señor de los Milagros de Mailín en el Templo Parroquial, mientras las campanas del templo se hacían escuchar y los fuegos artificiales iluminaban el cielo. Así culminaba nuestro segundo día de Sentir la Iglesía y volvimos a Sumampa para acampar, pasar la noche y poder descansar para que al levantarnos el domingo podamos brindar todo en el último tramo del Voluntariado.
Llegado el domingo, participamos de la misa de las 9:30hs, la misa central. Concluída la Eucaristía nos largamos a la misión por la plaza que está frente a la Parroquia y donde la gente comenzaba a ocupar un lugar para poder disfrutar del festival folclórico que se iba a desarrollar durante todo el día. La misión consistía en poder llevar las estampas del Señor de Mailín y poder conocer las distintas historias de las personas que se encontraban en ese momento.
Llegó la tarde, con un cielo amenazante pero que no detuvo a los jóvenes que misionaban con gran alegría y fervor. Alrededor de las 14hs se sumó un grupo de más de 150 jóvenes de Trujui de entre 12 y 15 años para poder misionar. Se hicieron las 17hs, llegó el momento más importante de la experiencia: la procesión con la imagen del Señor de los Milagros de Mailin y la imagen de la virgen de Sumampa. Este es el momento en el que podemos vivir la gracia y somos testigos de lo que dice el Evangelio. Jesús pasa entre la multitud, entre su pueblo. Las personas, la gente se abalanza para poder tomar gracia de su imagen, para poder tocarlo y sanarse, poder agradecer por sobre todo. Ese Jesús que sale al encuentro de su pueblo y no se asusta de las grandes cantidades. Sino que recibe a todos, de todos escucha su historia, a todos les extiende la mano. Luego de la procesión y antes de que entren las imágenes al Templo, el violinisto Segundo Arce dedico un dos medias chacareras tradicionales: «Chacarera del violín» y  «Puente Carretero» que siempre son muy bien recibidas por todo el público; por último el P. Jorge Seibold SJ nos dió la bendición y gritamos juntos el tradicional ¡Viva Viva! al Señor de los Milagro de Mailín.
Al finalizar, las imágenes entraron al Templo, nos reunimos en el playón para poder sacar la foto final (que encabeza esta reseña) y volvimos cargados de sentimientos, de historias, de personas, de rostros; pero sobre todo sabiéndonos Iglesia, junto a los jóvenes de Sumampa y los de Guadalupe; y de los distintos grupos con los que compartimos el encuentro de Jóvenes de la Diócesis. Agradecemos a los que día a día, experiencia tras experiencia siguen confiando en nosotros y por sobre todos siguen confiando en la gracia del Resucitado, vivida en estos días y por la cual trabajamos, la que queremos transmitir, la que queremos que todos conozcan.
¡Viva el Señor de los Milagros de Mailín! ¡Viva Ntra. Sra. de la Consolación de Sumampa!
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