Opinion

Schoenstatt niega las acusaciones de abusos sexuales de su fundador, el P. Kentenich y arremete contra los investigadores

El debate se ha desatado recientemente, a raíz de la publicación de un artículo de Alexandra von Teuffenbach, prestigiosa historiadora de la Iglesia. En él da a conocer investigaciones realizadas a la luz de la liberación de archivos en el Vaticano

Los supuestos escándalos han ensombrecido el proceso de beatificación de Kentenich

La carta en defensa del fundador arremete contra la actual investigación y contra el padre Tromp, encargado en los años 50 de visitar a Kentenich y apartarle de su trabajo

En nombre de la Presidencia Internacional de Schoenstatt, el movimiento internacional fundado por el padre Kentenich, Juan Pablo Catoggio ha firmado una carta publicada en su sitio web, en la que niega las acusaciones de abusos sexuales y de poder a Kentenich.

El debate se ha desatado recientemente, a raíz de la publicación de un artículo de Alexandra von Teuffenbach, prestigiosa historiadora de la Iglesia. En él da a conocer investigaciones realizadas a la luz de la liberación de archivos en el Vaticano. Según la documentación consultada, von Teuffenbach habla de un «ambiente sexualizado» creado por Kentenich en relación a las monjas de su movimiento y del maltrato psico-emocional que les habría proferido, anulándolas «hasta la dependencia infantil y la servidumbre servil».

Separado temporalmente de su Obra de 1951 a 1965, Kentenich fue investigado por la Santa Sede, pero sus seguidores rechazan que los motivos fueran aquellos a los que apunta el artículo de von Teuffenbach.

Los supuestos escándalos han ensombrecido el proceso de beatificación de Kentenich, dentro del que, asegura Catoggio, su figura ya está siendo pormenorizadamente analizada, habiendo recibido el «nihil obstat» vaticano.

P. Kentenich, en la página web de su fundación religiosa


Versiones radicalmente opuestas

El comunicado del movimiento de Schoenstatt afirma que los datos aportados por von Teuffenbach «no atestiguan un examen científico de los archivos» y sugieren que la investigadora habría puesto el foco en cartas en las que las monjas confiesan haber sido abusadas, bloqueando las voces de otras religiosas que, «como mujeres no tan débiles», habrían liderado hace años una firme defensa a su fundador, negando los hechos.

El texto arremete, de la misma manera, contra el padre Tromp, encargado de visitar a Kentenich y apartarle de su trabajo. Afirmando que «los miembros del Instituto, a quienes Tromp recibió para conversaciones durante su Visitación, no lo experimentaron como un libertador, sino que sufrieron por su estilo de interrogatorio represivo».

Por último, el comunicado añade que apartar a Kentenich no se trató «de una medida punitiva, sino de una orden administrativa» no vinculada a estas sospechas de abusos de autoridad y sexuales. Asegurando que su fundador siempre manifestó «pronunciada reverencia» hacia las mujeres.

Por su parte, la investigación de von Teuffenbach describe un panorama de restricciones, adoctrinamiento y dominio sexual del fundador que hoy se encuentra camino de los altares. Reproduciendo conversaciones como la siguiente (recogida por Aciprensa), que se habría producido entre el P. José Kentenich y las monjas integrantes del Instituto Secular de las Hermanas de María de Schoenstatt: “¿De quién es la hija?’. Respuesta: ‘¡Del padre!’. ‘¿Qué es la hija?’. Respuesta: ‘¡Nada!’. ‘¿Qué es el padre para la hija?’. Respuesta: ‘¡Todo!’. ‘¿A quién pertenecen los ojos?’. Respuesta: ‘¡Al padre!’. ‘¿A quién pertenecen las orejas?’. Respuesta: ‘¡Al padre!’. ‘¿A quién pertenece la boca?’. Respuesta: ‘¡Al padre!’”. El diálogo no habría terminado ahí, pues de acuerdo a la investigadora “algunas religiosas se refirieron también a esta continuación del rito: “‘¿A quién pertenece el seno?’. Respuesta: ‘¡Al padre!’. ‘¿A quién pertenecen los órganos sexuales?’. Respuesta: ‘¡Al padre!’”.

La investigación de von Teuffenbach describe un panorama de restricciones, adoctrinamiento y dominio sexual del fundador que hoy se encuentra camino de los altares

Otros documentos llegan a hablar de «ballets de religiosas en torno al padre fundador, encuentros nocturnos» y otras prácticas que se habrían realizado sin consentimiento de las mujeres, a juzgar por sus testimonios en las cartas y demás material consultado.

Buscando la objetividad y no tanto cerrar filas en torno a su fundador, el obispo de Encarnación (Paraguay) Mons. Francisco Javier Pistilli Scorzara, se ha pronunciado públicamente, llamando a «buscar respuestas sin miedo y sin necesidad de dibujar un fundador perfecto». Así lo ha hecho por haberse ordenado sacerdote como miembro del Instituto Padres de Schoenstatt.

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