Más Noticias Opinion

Que reinen la paz y la libertad

Paz viene del latín pax, es la ausencia de guerra o de hostilidades. Se construye y está en el interior de cada ser humano.


FOTO CONTRATAPA 44

Por Tona Galvaliz

En un plano personal, la paz es un estado de espíritu sereno, es una tranquilidad mental y emocional en la que uno se encuentra en armonía con sí mismo y con los demás, con ausencia de irritaciones violentas, guerras movilizadas por la ira, rencores, venganza y resentimiento.

Muchas veces, la vida con sus circunstancias desfavorables pretende arrebatarnos paz, cuando experimentamos injusticias, distorsiones, errores ajenos o propios, abusos y culpas.

El Dr. Víctor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” afirma:

“En la vida te pueden arrebatar todo, salvo una cosa; la última de las libertades humanas, que es la capacidad de elegir y decidir cómo responder a esas circunstancias desfavorables que nos presenta la vida”, y con esto se refiere a nuestro libre albedrio, a esa capacidad de asumir respuesta, responsabilidad y compromiso con lo que pensamos, decimos, sentimos y hacemos con sentido.

No se trata de lo que pasa, sino de qué nos pasa y qué es lo que hacemos con lo que nos pasa, es allí donde debemos conservar la paz.

Cuando logramos vivir desde la paz, es posible convivir saludablemente como comunidad, más allá de los hechos, focalizar en procedimientos beneficiosos para un bien común, cuando ajustamos la mirada para ampliar el panorama y agrandamos las perspectivas, encontrando puentes.

Porque la paz comienza en la mente y en el corazón, allí se genera.

La paz que te conduce a la mansedumbre y armonía te predispone a amar, perdonar, confiar, respetar, considerar, busca el bien y lo bueno para todos, la inclusión.

Las relaciones entre las personas no siempre son fáciles y, con frecuencia, tratamos con situaciones y sentimientos contrarios a la paz. Pero como dice Nelson Mandela ¡Eres capitán de tu alma, puedes elegir!

Es por eso que, para lograr comprender la paz, es necesario que podamos verla más como un valor social.

El valor es una cualidad que confiere a las cosas comunes, hechos o personas una estimación, ya sea positiva o negativa.

Hablar de la paz como un valor es destacar que importa, que se respetan los derechos humanos básicos de las personas, el orden social y una armónica convivencia desde el ser único y original que somos.

Cuando una sociedad sabe identificar la paz como un valor, mostrará características de respeto y consideración hacia otros en sus comportamientos con los demás, sin avasallar, imponer, destruir, invalidar o excluir.

También cuando se toma la paz como valor, se observa la capacidad de solucionar los conflictos tranquilamente, llegando a acuerdos en los cuales se respetan mutuamente, pudiendo expresar sus puntos de vista adecuadamente, sin descalificaciones, ni alzar la voz o censurar.

Hoy más que nunca, invito a que cada uno de nosotros a cuidar que nuestras acciones, nuestra forma de pensar y de hablar, no rompan o dañen los derechos de otros. Sino más bien busquemos formas de convivir para que las diferencias puedan unirnos más que separarnos como sociedad.

Nelson Mandela bien pensaba lo siguiente:

“Aquel que arrebata la libertad a otro es prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes de los prejuicios y la estrechez de su mirada”.

“Nadie es realmente libre si le arrebata a otro su libertad, del mismo modo, nadie es libre si su libertad es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad y dignidad.”

Al comienzo de la nota, afirmo que la paz está adentro de cada uno, es construida y se manifiesta en las obras.

Es un deseo incoherente pretender que reine la paz en nuestra sociedad, en nuestros hogares, en nuestras organizaciones, en nuestra vida, si dentro nuestro estamos llenos de guerras mentales silenciosas, enojos, resentimientos, ira, y falta de perdón.

Pretendemos que a paz venga de afuera, y eso es un error. Para que haya, paz primero debemos reconciliarnos interiormente con nosotros mismos. Como es adentro, es afuera.

“Cuando adquieres el habito de auto-observarte permanentemente podrás liberarte de las cadenas que te roban la paz”.

¡Haz las paces contigo, libérate de tus ataduras y esclavitudes y luego, aporta a la sociedad!

Por @Tona Galvaliz

tonagalvaliz@hotmail.com

Comentarios


Noticias Relacionadas
Más de esta categoría

Diario Época

Comentar con tu cuenta de Facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *