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Peronismo y el mundo Marvel. Una de super-héroes…

Pablo J. Chiesa

Explicar el peronismo, -en especial sus bases doctrinarias – siempre resulta un desafío. Hacerlo en el siglo XXI, luego de varios experiencias peronistas en el poder, distintas unas de otras, redobla la apuesta. Pero si agregamos que la idea es llegar a adolescentes y jóvenes, la complejidad es aún mayor.

Sin dudas, uno de los fenómenos culturales y populares más reconocidos de último siglo fue la industria del comic. Argentina fue uno de los lugares de mayor proliferación en cantidad y calidad de historietas para chicos, jóvenes y adultos, con guionistas y dibujantes excelsos (solo basta nombrar a El Eternauta, de Oesterheld-Solano López, como emblema) . Aunque es en los Estados Unidos donde esa industria alcanzó su esplendor y supo sostenerse en el tiempo, entre otras cuestiones, por los aportes a lo largo de casi 100 años de historia de la editorial Marvel.

La exposición de los personajes de Stan Lee y compañía en la pantalla grande multiplicó la llegada de sus héroes y villanos a las multitudes globales, conocedoras o no tanto, de las historias y recorridos de los más tradicionales como Capitán América o los hombres X, y otros menos populares como Ant-man, Guardianes de la galaxia o Daredevil. La industria del comic se reconfiguró y renovó a si misma mediante el poder de la imagen en movimiento, generando un sinfín de películas y series con taquillas ultra millonarias.

Ahora, ¿Cómo relacionar un movimiento político de masas como el peronismo y una industria del entretenimiento, también de masas, como la del comics?

Tomaremos tres héroes de ese vasto universo y a partir de sus características personales, pensamientos más profundos y sus formar de obrar, intentaremos responder tres cuestiones centrales del movimiento nacional justicialista: su militancia de base (en particular la de los jóvenes); la concepción de la “tercera posición” en el contexto de guerra fría y la importancia central de la conducción política. Juguemos.

El sorprendente Hombre Araña

La gloriosa JP

Peter Parker es un adolescente de Queens, en los suburbios de New York City. Sin padres, vive junto a sus tíos jubilados, May y Ben, con un sencillo pasar económico. Lo hacen en una humilde casa de un vecindario obrero, típico del momento en que nacía este legendario personaje, allá por 1962.

Sin embargo, los modestos ingresos familiares no le impiden progresar. De allí surge un primer indicio que pone en relieve el momento de esplendor del Estado de bienestar, ya sea como el New deal norteamericano o en formato peronista: la posibilidad del ascenso social con un piso de igualdad en las condiciones socio-económicas para las mayorías populares. En ese sentido, Peter terminará llegando más lejos que sus tíos por el hecho de poder estudiar en la Universidad, en su caso, dentro del campo de las ciencias duras.

Ahora bien, eso no significa que no tenga que ganarse el mango diario. Al momento de culminar la secundaria y en el pasaje a la Universidad, Parker debe emplearse. El más conocido de sus trabajos, por un salario miserable, es como fotógrafo para un diario sensacionalista que desprestigia a menudo a Spider-man. Otro punto común: el joven militante peronista y el arácnido tienen mala prensa.

Peter es un pibe de barrio. Por ejemplo, su gran amor, Mary Jean, es vecina y compañera de escuela. Y aunque tendrá grandes aventuras con el grupo de “Los vengadores”, siempre volverá a su terruño, cuidando las calles y personas del lugar que lo vieron nacer y crecer.

La tragedia también lo invadirá. Además de no poder conocer a sus padres, pierde la vida una de sus primeras novias ( Gwen Stacy) y especialmente, lo que lo marcará notoriamente, sufre el asesinato de su tío Ben, episodio que lo invadirá de culpa por considerar que podría haber evitado ese final trágico.

Retraido en la vida cotidiana, este joven se transforma cuando sale a “militar” como El hombre araña. Allí está su causa, una que no es color de rosa, todo lo contrario, empezando por las pérdidas de personas que ama y las dificultades, como las de cualquier chico, para llevar adelante dos vidas en paralelo sin que ello afecte a los seres queridos que aún conserva, como su tía, novia y amigos.

Pero Peter no rehúsa a sus convicciones, avanza, guiado por una profunda ética que se inmortalizó en la primera entrega del personaje y fue legado de su propio tío: “detrás de un gran poder existe una gran responsabilidad”.

Continuando la analogía, en la militancia de la JP encontramos, a lo largo del tiempo, una característica prácticamente generalizada: se conforma de jóvenes trabajadores que consiguieron, gracias al peronismo, la posibilidad del mencionado ascenso social. Esto se consolidó luego, con sus contradicciones a cuestas, durante la etapa de resistencia peronista que implicó, entre 1955 y 1973, 18 años de negación y exclusión del peronismo de la vida

política argentina. Luego, miles de militantes fueron víctimas de la tortura, desaparición y muerte durante la Dictadura cívico-militar que salió a perseguirlos sin cuartel. Pero resistieron.

Los jóvenes de la JP fueron y son pibes y pibas simples, como Parker, que estudian o trabajan, pero además dedican parte de su vida a la tarea militante: colaborando en comedores, apoyos escolares y merenderos, defendiendo sus lugares de trabajo como delegados sindicales, participando activamente en las universidades públicas, estando presentes en movidas solidarias cerca de los que más lo necesitan, poniendo el cuerpo en las campañas electorales, entre otras acciones.

Perón, desde el exilio, remarcó en varias ocasiones el rol de la militancia juvenil. A mediados de los 60´, tras una serie de conflictos que impedían su retorno al país, esgrimió la necesidad de una “revolución dentro del peronismo” en manos de la juventud del movimiento. “Nuestra juventud es una de las mayores fortunas del pueblo argentino” y agregó: “es maravillosa” (aunque no hay que decírselos para no valentonarlos demasiado). Desde su postura, Perón propone un “trasvasamiento generacional indispensable”. Y ese trasvasamiento generacional, aclara, no se remite solo a la militancia peronista para sostener las banderas del movimiento, si no que debiera alcanzar al conjunto de la juventud argentina.

La complejidad de los hechos, en una Argentina convulsionada y violenta, puso en tensión las intenciones revolucionarias de distintos grupos militantes de la JP y los objetivos de Perón cuando se consumó su regreso y el comienzo de su tercera presidencia. El Pocho murió y otro gobierno peronista, por segunda vez en la historia, volvió a ser derrocado por un golpe de Estado. Pero pese a ello, la historia continuó.

En un sentido similar, a Peter Parker la muerte de su guía en la vida, el tío Ben, no le impidió que prosiguiera con su causa militante. Del mismo modo, tras la desaparición física de Perón, la JP siguió su camino, sufriendo enormes y dolorosas pérdidas en Dictadura, derrotas electorales en democracia y retornando en el siglo XXI para obtener un nuevo protagonismo, con renovados métodos, objetivos y rasgos, pero siempre defendiendo la misma doctrina y especialmente, las mismas causas populares.

Pantera Negra

Ni yanqui ni marxista

La “neutralidad” del primer gobierno peronista fue foco de distintos cuestionamientos ante el escenario de post guerra con el que se encontró en febrero de 1946, con un mundo dividido en dos grandes bloques imperialistas y una guerra fría que perduraría más de cuatro décadas. Pero aclaramos que las comillas, al hablar de esa supuesta neutralidad, no son casuales. De esa manera fue calificada históricamente por los medios de comunicación liberales. Sin embargo, el peronismo desde su doctrina manifestó no tener neutralidad alguna frente a los problemas políticos, sociales y económicos del mundo contemporáneo.

Argentina no estaba sola en esa encrucijada, ya que un vasto sector del planeta constituido por naciones que no “calificaban” para el capitalismo industrial (los países subdesarrollados) o no adherían a ninguna de las dos ideologías dominante de aquel conflicto bipolar, pasaron a conformar los países del tercer mundo. En especial, los africanos, muchos de los asiáticos y gran mayoría de latinoamericanos.

Así fue como Perón acuñó el concepto de tercera posición, incluyendo a la Argentina en un gran número de naciones que buscaban emprender su propio destino emancipador sin sujetarse a los dominios de las fuerzas imperialistas. En octubre de 1948 lo expone con total claridad: “nosotros no estamos ni en la defensa de un capitalismo de explotación ni en la de una explotación estatal. Nosotros tenemos una tercera posición (…) queremos que el hombre dentro de su libertad sea un ser, principio y fin en sí mismo, y no un instrumento de los apetitos del capital o de los apetitos del Estado”. Y agrega: “En el orden social, la tercera posición entre el individuo y el colectivismo es la adopción de un sistema intermedio cuyo instrumento básico es la cultura (justicia) social”.

En este principio también adquiere una prevalencia enorme la soberanía nacional, pilar del peronismo y que trae al recuerdo rápidamente el slogan de la primera campaña presidencial: “Braden (embajador norteamericano) o Perón”.

Dirá Perón sobre esa tercera posición en la cuestión de la soberanía: “jamás podríamos aceptar la injerencia de poder alguno en el manejo de nuestra cosa pública; tampoco nuestra conducta internacional podría ser cambiada por presiones y hemos de observar celosamente los preceptos de igualdad jurídica de los Estados y soberanía” (7 de junio de 1947). Añadiendo que: “La historia y las últimas guerras han puesto en evidencia los golpes demoledores de otros más fuertes que, apartándose de las normas de convivencia, lanzan sorpresivamente el poderío de sus fuerzas para apropiarse de las riquezas y bienes ajenos para hacerla servir a sus intereses imperialistas”.

Una equivalencia muy directa a lo que sucedía con la Argentina peronista de post guerra la ofrece el lugar que le otorga el universo Marvel al tercer mundo y, por qué no, a esta consigna de tercera posición, mediante el reino ficticio de Wakanda, situado en el África subsahariana y liderado, generación tras generación, por la figura de Pantera negra. Este líder se transformó en el primer héroe de raza negra dentro de Marvel (sin dudas la lucha de M. Luther King en los Estados Unidos tuvo influencia en esta decisión), y en el personaje más representativo del mundo no occidental capitalista.

Los puntos comunes sobre el valor de la soberanía entre el peronismo y las aventuras de Pantera Negra son varios, empezando por las riquezas naturales de ambas naciones. Wakanda

se muestra en la superficie a los ojos del mundo como un poblado sencillo y perdido en un lugar periférico del globo, pero en su profundidad se esconden enormes recursos, en especial el valioso vibranium que tan celosamente custodian sus habitantes.

Además, como la Argentina peronista que realizó grandes esfuerzos para modificar su lugar en la división internacional de la economía mundial para pasar de ser una simple plaza agro-exportadora a una Nación industrializada, en Wakanda el vibranium no es un recurso extraído y mal vendido; al contrario, forma parte de la soberanía nacional y se re-utiliza para generar tecnología de última generación (como el traje de Pantera negra o el escudo del Capitán América).

Es decir, los recursos de la tierra están puestos al servicio de un progreso mayor, utilizándose con una inteligencia estratégica por parte de sus líderes para el bien del pueblo, quien en definitiva, es el único y verdadero dueño de esos recursos.

La otra coincidencia tiene que ver con la defensa de la soberanía nacional, sosteniendo una posición anti-imperialista. Como dijimos en el caso del peronismo, pese a no negar ser parte del sistema capitalista, la elección fue no alinearse con ninguno de los dos bloques dominantes, buscando por diversos medios la integración latinoamericana y las relaciones de cooperación con otras naciones del tercer mundo.

En Marvel knights, original serie animada de Netfliks estrenada en 2011 y mucho más cruda que sus taquilleras películas, los primeros seis capítulos están dedicados a Pantera Negra. En el inicial, se produce el primer encuentro entre el héroe africano y el símbolo patriota norteamericano por excelencia personificado en Steve Rogers. Mientras el gobierno de los Estados Unidos prepara en el presente una intervención en Wakanda para apropiarse de sus recursos naturales, el capítulo se remonta a 1941, cuando un todavía inexperto Capitán América persigue nazis en tierras africanas. Allí, para su sorpresa, descubre que los soldados nazis ya habían sido vencidos.

Fue entonces cuando se presenta ante él Pantera Negra, pidiéndole que se retire de su Patria. Rogers arremete: “son tiempos peligrosos, debes elegir un bando”. La respuesta es contundente: “nosotros ya escogimos. El nuestro. Nos preocupan nuestras fronteras, y tu las has cruzado”. Lo que siguió fue una pelea memorable. El resto, es historia de los comics a lo largo de las décadas, donde ambos héroes serán varias veces aliados. Pero la primera palabra esta dicha: Wakanda, ni yanqui ni marxista.

Profesor Charles Xavier

Perón, Perón, gran conductor…

Ninguna novedad para empezar: en el Universo Marvel existen líderes. Figuras de gran personalidad que afrontaron enormes cruzadas (Capitán América contra el régimen Nazi) o encabezan grupos de super-héroes (Reed Richards en el caso de los Fantastic four o Iron-Man

en Los Vengadores). Pero uno se destaca sobre el resto, no solo por su liderazgo innato sino también por sus características preeminentes de conductor, tal cual lo veremos desde la óptica peronista: el Profesor Charles Xavier, de los X-Men.

En varias ocasiones Perón se refirió a la conducción política y a la figura del conductor más específicamente. En sus definiciones hay dos cuestiones insoslayables: por un lado la conducción como un “arte” y por otro que el conductor nace, es decir, tiene a priori dones naturales para ejercer ese rol. Pero ya volveremos y profundizaremos esos aspectos.

Charles Francis Xavier, hijo de prestigiosos científicos, es un genio dotado de una cualidad que lo hace muy poderoso, la telepatía, al punto de poder ingresar en la mente de las personas y controlarlas. Lo paradójico es que su enorme capacidad mental (colocándolo en el lugar del super-héroe más poderoso de Marvel) convive con su incapacidad de caminar por una paraplejia.

Luego de combatir en la guerra de Corea y recorrer parte del mundo buscando respuestas a la cuestión mutante, Charles decide crear una escuela para guarecer y formar a jóvenes mutantes. Allí nace el Profesor X y el despliegue de sus dotes de conductor.

Dice Perón en Política y estrategia: “para cualquiera de las tres formas de la conducción, dirigir, gobernar o mandar, es indispensable la organización previa”. Xavier, entendiendo lo compleja de la problemática mutante y la enorme cualidad que posee para intentar encontrarle una solución, sin dudas apela a la organización para constituir y formar un grupo con ideales y objetivos comunes, más allá de sus orígenes y pasados.

El otro aspecto importante que debemos mencionar es la búsqueda de Xavier del bien común como meta indiscutible. Aunque parte de una identidad (ser mutante) para defender los intereses de estos y dedicar su vida entera a prepararlos para desarrollar sus talentos especiales en un mundo hostil, el conductor de los X-Men pretende una convivencia pacífica y de cooperación con la humanidad.

“El caudillo improvisa, mientras que el conductor planea y ejecuta; el caudillo produce hechos circunstanciales mientras que el conductor los produce permanentes; el caudillo destruye su acción cuando muere, la del conductor sobrevive en lo que organiza y pone en marcha. Por eso el caudillo actúa inorgánicamente y el conductor organiza, venciendo el tiempo y perdurando en sus propias creaciones. El caudillismo es un oficio y la conducción es un arte”.

La brillante comparación realizada por el General Perón nos introduce y esclarece a la vez la figura del Profesor Xavier en espejo con su principal antagonista: Magneto.

Amigos de jóvenes, ambas figuras disputan el liderazgo de los mutantes a escala mundial. Es muy interesante este caso, porque Magneto no representa la figura tradicional del villano. Por el contrario, actúa en defensa de sus pares ante las injusticias que padecen y movilizado por su propia experiencia personal: siendo un niño sobrevive al holocausto judío y uno de sus objetivos es que esa traumática situación no se repita con el exterminio de los mutantes. Pero su móvil es la dominación de la raza humana y su estímulo principal, el odio hacia ella. En Magneto no hay lugar para el bien común. Es por tal motivo que su accionar muchas veces se encuentra guiado por un rencor que lo lleva a desarrollar acciones de corto plazo de carácter

belicosas (como el caudillo) sin apostar a una estrategia organizativa que le ofrezca mayores garantías en el presente y también el futuro (propias del conductor).

Las diferencias entre ambos van más allá de las enormes virtudes que tienen, los procedimientos éticos y la relación con los humanos; aunque los dos defiendan la causa mutante, solo uno de ellos cumple con los “requisitos” del conductor que expresó Juan Perón en 1944: “se conduce con amor y entusiasmo; después con talento y por último, con conocimiento”.

Vale una aclaración final tomando en cuenta esta última cita. Aunque daría la impresión que Perón pone en un lugar menor la formación de quien conduce, esto no es así.

Xavier, del mismo modo, atribuye un lugar fundamental a la capacitación a partir de su propia Escuela de jóvenes mutantes y esto lo demuestra, por ejemplo, colocando en el lugar de docentes formadores a varios de los primeros mutantes de su equipo: Bestia, Storm, Cíclope, entre otros.

El General aclara, entonces, que “ …si el conductor nace y no se hace, si yo no he nacido así, ¿para qué me voy a dedicar a esto? No señor. El conductor nace pero hay que ver lo que aprende cuando estudia y perfecciona su capacidad de conducción, y hay algunos que han llegado a ser conductores sin haber nacido, por el método, porque al genio se llega por dos caminos: primero, naciendo y segundo, trabajando”.

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