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Otorgamiento de poderes ante escribano

El poder, conocido como “acto de apoderamiento”, es un acto jurídico que reviste mucha importancia dado que permite a una persona realizar acciones en nombre y representación de otra.


FIRMAA diario, las personas se encuentran con la necesidad de realizar diferentes tipos de actos jurídicos, como por ejemplo, la aceptación de una donación de inmueble, el reconocimiento de un hijo, o el inicio de un juicio de índole laboral, y es allí donde puede surgir que requiera demostrar que tiene facultades de intervenir por otro, a través de un “poder”, ya sea porque no puede estar presente la persona que realizará el acto o porque simplemente la misma ley así lo prevé.

Cuando hablamos de poder, debemos entender que consiste en un acto unilateral, es decir realizado por una persona para investir a otra persona de la facultad para realizar ciertos actos jurídicos en su nombre y representación.
No es lo mismo el mandato, y la representación, conceptos que si bien están íntimamente ligados a la figura del poder, son figuras diferentes, por un lado tenemos la figura del “Mandato”, que conforme al artículo 1319 del Código Civil y Comercial de la Nación, que lo define de la siguiente manera: “Cuando una parte se obliga a realizar uno o más actos jurídicos en interés de otra”, el concepto que otorga el código, nos permite observar la presencia de un contrato, el cual puede ser otorgado en forma expresa (a través de un contrato firmado por ambas partes) o tácita (contrato verbal o de palabra); por otro lado tenemos la “Representación”, la cual es una “situación jurídica”, que puede surgir de un acto jurídico unilateral de apoderamiento (representación voluntaria o convencional), de la ley (representación necesaria o legal), o del estatuto de una persona jurídica (representación orgánica o societaria).

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Por ello al hablar de poder, podemos suponer que existe previamente un mandato (contrato previo entre partes sea de manera expresa o tácita), cuya representación se materializa por la decisión de ambos en un poder, otorgado unilateralmente por una de las partes, es decir el mandante a favor del Mandatario, para que este último realice en su nombre y representación uno o más actos jurídicos, cuyos efectos recaerán sobre la persona del mandante.
Para los poderes, que requieren ser otorgados bajo la forma de Escritura Pública, debe recurrirse a un Escribano para previamente reciba el asesoramiento y luego redacte y autorice.
En la práctica profesional, los poderes pueden ser especiales y generales, y esa clasificación depende de si estamos frente a un acto determinado, o un conjunto de actos diversos, es decir una serie de actos.
Por otro lado el Código Civil y Comercial en su artículo 375, se refiere al “poder concebido en términos generales”, limitando su eficacia a los actos propios de la administración ordinaria.
Entendemos como “actos de administración”, cuando existe una conservación o aumento del patrimonio, como puede ser el caso de la obtención de rentas, productos y utilidades, es decir cuando nos encontramos frente a una mejora del patrimonio.
Por otro lado, el Código también se refiere a aquellos actos, que precisan de facultades expresas, en el caso de actos jurídicos que tiendan a disminuir el patrimonio del representado, o aquellos que producen un cambio en el estado de familia, como es el caso del reconocimiento de un hijo.
Con frecuencia, en la escribanía nos solicitan “poder general de administración y disposición”, que consiste en un poder amplio general de administración, al cual se le suma una o más de las facultades expresas del artículo 375 del Código.

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Este último prevé que se requieren “facultades expresas” en determinado casos, de los cuales los más conocidos y renombrados en la práctica diaria son los relacionados con el divorcio vincular o la liquidación del régimen patrimonial del matrimonio, una sucesión; temas de índole familiar, como el reconocimiento de un hijo; el otorgamiento del asentimiento conyugal; la transferencia de derechos reales sobre inmuebles u otros bienes registrables (como puede ser un automotor, embarcaciones, semovientes); la realización de donaciones, dar o tomar en locación inmuebles por más de tres años, o cobrar alquileres anticipados por más de un año; entre otros.
Y también se da que en un mismo poder el que otorga, apodere a una “pluralidad de apoderados”, es decir de representantes, la ley establece, que expresamente debe consignarse, la autorización para intervenir en forma conjunta, porque de lo contrario se entiende que se los ha autorizado para intervenir de forma indistinta, o individual, más no conjunta; la solidaridad no se presume, y es por ello que debe establecerse expresamente.
Por ejemplo, en el caso de poderes a un estudio de abogados, para que varios puedan intervenir en una sucesión, se consigna como pueden intervenir.
Esta la posibilidad, que sean varias personas los que decidan dar poder, a lo que se denomina que hay “pluralidad de poderdantes”, es decir que un mismo poder puede ser otorgado por más de una persona, a favor de una o más personas.
Como ejemplo, puede mencionarse en que varios herederos de una sucesión, deciden que un mismo abogado sea su apoderado para representarlos.
Una de las situaciones que los requirentes en las escribanías preguntan cuándo procede, es respecto a la Sustitución del apoderado. El Código Civil y Comercial de la Nación, prevé la “sustitución de apoderado”, y en la escritura de Poder, se pueden incorporar según la decisión del otorgante, cualquiera de las siguientes cláusulas:
1) que se encuentre prohibida la sustitución o que para que se lleve adelante la misma, previamente se deba realizar un requerimiento al poderdante;
2) que expresamente se permita la sustitución, dejando a criterio del apoderado elegir un nuevo representante;
3) que se permita la sustitución y a la vez se establezca expresamente la persona sobre la cual se puede sustituir.
Es por ello que es sumamente importante observar detalladamente lo que se ha consignado en la escritura, ya que no es lo mismo hablar sólo de la facultad de sustituir, que de la facultad de sustituir en determinada persona y/o personas que expresamente designó el representado, dado que los efectos son diferentes.
En caso de que la elección del sustituto haya quedado solamente en manos del representante, este último es quién deberá responder por los actos que realice el nuevo apoderado, frente al representado.

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Un ejemplo de sustitución suele darse cuando sólo un abogado es apoderado y ante la posibilidad de que surja algún supuesto que no le permita estar presente para contestar algún escrito o presentar una prueba, este apoderado solicita a su cliente que le incluya la facultad de que pueda sustituir.
Otro de los poderes que casi cotidianamente las personas requieren es el llamado “Poder Especial Irrevocable”. Este poder no es la salvedad para cualquier acto jurídico ni implica su validez cuando el otorgante haya fallecido.
Debe reunir ciertos requisitos que están previstos en el artículo 380 del Código Civil y Comercial de la Nación:
1) ser otorgado para actos determinados;
2) limitado por un plazo cierto;
3) responder a un interés legítimo que puede ser del representante, o de un tercero, o común a representante y representado, o común a representante y un tercero, o común a representado y tercero.
Más allá de preverse la irrevocabilidad, la misma no es absoluta, dado que cesa frente a una causa justa.
Al hablar de plazo cierto, debemos tener presente que se debe establecer en el poder una fecha precisa, o una cantidad de días, meses o años; la doctrina sostiene, que ese plazo cierto se fija en virtud de la irrevocabilidad, pero que concluido el mismo, y siempre que no haya existido una revocación por parte del representado, el poder continua vigente pero como un poder simple (común), perdiendo la calidad de irrevocable.
Además del plazo cierto, la normativa, prevé dos requisitos más, por un lado, quien o quienes pueden ser los titulares de un interés legítimo, y por otro, el hecho de que el poder, debe ser otorgado para actos especialmente determinados, es decir actos jurídicos con sus elementos constitutivos (sujeto, objeto y causa) bien identificados, descriptos y detallados.
Un ejemplo clásico, de este tipo de poder, es el poder especial irrevocable para firmar una escritura de compraventa de un inmueble, donde el vendedor puede otorgar este poder a favor del comprador, habiendo celebrado entre ellos boleto de compraventa inmobiliario, donde haya cancelado el precio de venta y existan algunas obligaciones pendientes al tiempo de la firma de su escritura traslativa del dominio.
Finalmente, resulta importante conocer cuáles son las causales de extinción del poder, la cual puede darse ya sea por una causa objetiva, como el cumplimiento del plazo (tiempo) para el que se otorgóla representación; o por un causa subjetiva, como ser:
1) el cumplimiento de o de los actos encomendados;
2) la renuncia del representante (apoderado);
3) la revocación del poder por parte del otorgante;
4) el fallecimiento (muerte), y la ausencia, incapacidad o quiebra de quien ha otorgado el poder (representado) o del representante (apoderado).
Cabe destacar que actualmente la intervención directa del representado en los actos que ha encomendado a su representante, no es causa de revocación del poder, y aunque lo haya otorgado, no obsta a que pueda realizar actos personalmente y mantener a la vez el apoderamiento a un tercero.
Producida la extinción del poder, los terceros que hayan contratado con el apoderado, mantienen sus derechos frente al representado, siempre que no hayan conocido o podido conocer la extinción de las facultades que detentaba el apoderado al momento del acto jurídico.
Con respecto, a la extinción por Revocación de poder, cabe destacar que la vía para la realización de la misma, es una escritura pública, es decir, que debería otorgarse bajo la misma forma en que se otorgó el Poder.
La misma, debe detallar la persona o personas a las cuales se les revocan las facultades, la escritura con su número, fecha y datos del Escribano que intervino en su momento y posteriormente el Escribano autorizante, debe notificar dicha revocación al Colegio de Escribanos de su provincia, para que éste dé a conocer por medios de comunicación (correo electrónico, posteo en páginas web, y redes sociales) a los Escribanos de la Provincia a fin de que no sea utilizado ante los mismos, y la notificación al Apoderado que se le revoca puede ser cumplida por la misma persona (poderdante) que revoca o por el Escribano que intervino en la escritura de revocación, siendo el medio una carta documento o bien un Acta Notarial de notificación, con el objeto de neutralizar los efectos jurídicos y a la vez la circulación de ese poder ya revocado.
A los fines de tener seguridad y tranquilidad, cuando necesite dar un Poder sea a un familiar, un abogado u otro profesional, recurra a un Escribano para que lo ASESORE, que tipo de Poder y las facultades que debe comprender el mismo, conforme al acto jurídico que pretenda realizar.

(*) Escribana

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