Opinion

¿Obispo o sacerdote? Los obispos mantienen sus dudas para el candidato a la Secretaría General

Estos dos días de Permanente en Añastro han sido, pues, jornadas de tanteo y tentaciones para los posibles candidatos, y aunque quedan dos meses para la Asamblea Plenaria que habrá de elegir al secretario general, nada está resuelto, ni siquiera si será un obispo o un sacerdote

Sí ha aparecido con fuerza el nombre del vicesecretario de Asuntos Generales, el sacerdote Carlos López Segovia, un hombre que lleva muchos años en Añastro y conoce a fondo la Casa de Iglesia. “Él sabe todo”, dicen las fuentes consultadas

«De nuevo, las ‘tentaciones’ llevan a Compostela, y de nuevo se topan con la negativa de Julián Barrio a prescindir de los servicios de su auxiliar Francisco José Prieto«

“Instigar, inducir, estimular”. Los obispos españoles, reunidos en Comisión Permanente los pasados 27 y 28 de septiembre en Madrid, han utilizado las diferentes vertientes de esta tercera acepción del verbo ‘tentar’ esos dos días para avanzar en la terna de candidatos del que habría de salir el próximo secretario general, toda vez que el actual, Luis Argüello, se ha cerrado en banda a continuar tras su nombramiento como arzobispo de Valladolid.

La mayoría de la Conferencia Episcopal se mostraba encantada con los servicios prestados por el hasta antes del verano auxiliar del cardenal Ricardo Blázquez, menos el propio Argüello, que estaba cansado y ha optado por alejar el cáliz que le obligaba a beber el vino amargo de los otros para empezar a cosechar el suyo con denominación de origen propia, como nos ha mostrado introduciendo el candente tema de la sotana.

Luis Argüello, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE)


Estos dos días de Permanente en Añastro han sido, pues, jornadas de tanteo y tentaciones para los posibles candidatos, y aunque quedan dos meses para la Asamblea Plenaria que habrá de elegir al secretario general, nada está resuelto, ni siquiera si será un obispo o un sacerdote, porque, por más que Argüello dijese en la rueda de prensa de clausura que “hay muchos laicos que pueden asumir esa labor”, en realidad no se está contando con ellos y nombres que han sonado en las últimas semanas, como el del vicesecretario para Asuntos Económicos, Fernando Giménez Barriocanal, “ni siquiera se ha barajado”.

Carlos López Segovia, «el cura que lo sabe todo»

Sí ha aparecido con fuerza, sin embargo, el nombre del otro vicesecretario, el sacerdote Carlos López Segovia, un hombre que lleva muchos años en Añastro y conoce a fondo la Casa de Iglesia. “Él sabe todo”, dicen las fuentes consultadas. No por nada asiste a todas a las reuniones bilaterales que la Conferencia Episcopal mantiene con el Gobierno, ha llevado el tema de los abusos sexuales y asiste a las reuniones de la cúpula episcopal, la Comisión Ejecutiva, ya que es el encargado de redactar las actas de las mismas. Es decir, está enterado de todo y de todos.

Habría un pero: el miedo escénico a los periodistas, algo que comparte con Argüello, a quien las ruedas de prensa le han desvelado en alguna que otra ocasión. Pero ni siquiera esto sería ahora un inconveniente, puesto que cada vez se ve también más claro -como reconoció el propio arzobispo de Valladolid en su última comparecencia como secretario ante los periodistas- que no sería ningún drama desvincular la función de secretario de la de portavoz, antes al contrario.

Carlos López Segovia

En este sentido, con Carlos López Segovia se podría jugar la baza de que un laico (preferiblemente mujer, se desliza) experto en comunicación pusiese cara y voz al pensamiento de la Iglesia en España, un paso adelante en la pretendida modernización de la institución, aunque a veces sea más por las circunstancias que por convencimiento. Cerca de él, también en Añastro, los hay que ponen los ojos en Luis Manuel Romero, secretario de la Comisión de Laicos, Familia y Vida y organizador del Congreso de Laicos.

Obispos no «maduros» para una secretaria general

La otra opción pasa por no romper con la tradición y que el secretario (los propios obispos dudan de que estén “maduros” para una secretaria general, aunque se valora mucho a Raquel Pérez Sanjuán, secretaria de la comisión episcopal de Educación y Cultura) sea un obispo.

César García Magán, obispo auxiliar electo de Toledo

Repasando la nómina de los titulares, se ven pocos que puedan compatibilizar sus funciones, aunque se sigue suspirando por Jesús Fernández, actual pastor de Astorga y a quien siendo auxiliar de Santiago de Compostela, su propio arzobispo le cerró las puertas de Añastro al negarse a prescindir de él, razón por la que Argüello acabaría asumiendo la labor. También se habla de Jesús Pulido, otro hombre que conoce la casa, pero no parece el momento, cuando acaba de ser ordenado pastor de Coria-Cáceres.

Tampoco hay mucho banquillo entre los obispos auxiliares, tradicional cantera para la Secretaría General. Aquí, la candidatura que más se oye es la del Toledo, César García Magán, aunque no acaba de convencer a un sector importante, sin que las fuentes acaben de fundamentar las razones para ello. Y algunas parecen casi viscerales.

También se descarta a José Cobo, auxiliar del cardenal Osoro en Madrid, y más después de que, tras el nombramiento de Jesús Vidal como administrador apostólico de Alcalá de Henares, dejaría al arzobispo de Madrid únicamente con los servicios de Juan Antonio Martínez Camino, lo cual no parece lo más deseable para la etapa final del pontificado del actual vicepresidente del Episcopado español.

Francisco José Prieto

De nuevo, las ‘tentaciones’ llevan a Compostela, y de nuevo se topan con la negativa de Julián Barrio a prescindir de los servicios de su auxiliar Francisco José Prieto, por más que el Año Santo esté en su etapa final y con la renuncia ya presentada por el arzobispo.

Así pues, los miembros de la Permanente han regresado a sus diócesis con una idea de cómo están las cosas poco claras todavía. Y sabiendo que, por más que sigan tentando, se pueden encontrar con que, llegados a la Plenaria de noviembre, diez obispos les presenten un candidato “tapado” que pueda dar al traste con todas las ‘tentaciones’ previas.

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