Opinion

Munilla acepta la renuncia del rector de su seminario que había llamado ‘hereje’ al Papa

Munilla comunica a los seminaristas que, a final de curso, el padre Ormazabal dejará de ser su rector

La mayoría de los seminarisras reaccionó apoyando sin fisuras a su rector, con el que comulgan en ideas y actitudes

Cabe felicitar a monseñor Munilla por su rapidez en la decisión, quizás porque sabe que se está jugando su eventual salida de San Sebastián camino de una diócesis castellana

El pecado de Pablo Ormazabal era grave y el delito canónico, gravísimo. Por eso, José Ignacio Munilla, el obispo de San Sebastián y responsable de su nombramiento al frente del seminario no le quedaba más remedio que aceptar de inmediato su renuncia. Y la verdad es que el prelado donostiarra actuó de forma rápida y diligente.

De hecho, la secuencia de los acontecimientos fue la siguiente. Tras la publicación, el día 2 en RD de la noticia de que Pablo Ormazabal había firmado un manifiesto contra el Papa Francisco, ese mismo día el aludido presentó su renuncia, algunos dicen que irrevocable.

Dos días después, el 4 de junio, desactivó su cuenta de Twitter, donde exponía sus filias y fobias antiFrancisco y pro sector eclesial más rigorista. Y, por fin, tras una reunión que tuvo lugar ayer en el seminario de San Sebastián, se comunica a los seminaristas que, a final de curso, el padre Ormazabal dejará de ser su rector.

Los sacerdotes críticos con Munilla, durante estos casi 12 últimos años, se congratulan de la salida del rector rigorista, pero critican también al obispo. Primero, por haber nombrado a un cura “importado” de fuera de la diócesis y del que “todo el mundo sabía sus querencias teológicas e ideológicas”. Y segundo reprochan al titular de la diócesis que “enmascare una destitución so capa de aceptar su renuncia, cuando, además, no se irá hasta el próximo mes de septiembre”.

José Ignacio Munilla Aguirre , bispo de san Sebastián


En cuanto a los seminaristas, según nos cuentan, de los 7 que hay en San Sebastián, la mayoría reaccionó apoyando sin fisuras a su rector, con el que comulgan en ideas y actitudes. Unos pocos, aunque veía con buenos ojos su marcha, no pudieron expresarlo públicamente.

Los seminaristas donostiarras están pasando el confinamiento en el seminario de la calle Heriz, aunque, durante el curso, van a clases al seminario de Pamplona, a donde los ha trasladado monseñor Munilla en contra del parecer unánime del Consejo presbiteral de la diócesis.

En cualquier caso, cabe felicitar a monseñor Munilla por su rapidez en la decisión, quizás porque sabe que se está jugando su eventual salida de San Sebastián camino de una diócesis castellana. Y, por otra parte, cabe felicitarse de que hayamos podido contribuir de desenmascarar a un sacerdote rigorista, que considera que Francisco es un hereje, y que, con ese bagaje estaba formando a los futuros curas.

Pablo Ormazábal

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