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Misas en la Basílica y en las capillas por el Miércoles de Ceniza

Con el Miércoles de Ceniza comienza la Cuaresma. Tanto en la Basílica como en las capillas pertenecientes a la parroquia se celebrarán misas con imposición de ceniza.

La Cuaresma comienza el 17 de febrero con la celebración del Miércoles de Ceniza, que marca el inicio de los 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse verdaderamente para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.
El Miércoles de Ceniza es una celebración contenida en el Misal Romano. Este explica que en la Misa se bendice e impone en la frente de los fieles la ceniza hecha de las palmas bendecidas en el Domingo de Ramos del año anterior.
En la Basílica el horario de Misas de ese día será 8,30 – 10 – 11 y 19 horas. En tanto que en las capillas se celebrarán en los siguientes días y horarios:
  • Lunes 15/02, 18 hs.: Capilla Inmaculada Concepción, en Scorza Cué
  • Martes 16/02, 18 hs.: Capilla San Blas, en La Palmira
  • Miércoles 17/02, 18 hs.: Capilla Santa Ana, en Yacarey /      18 hs.: Capilla Virgen del Rosario de San Nicolás, en Itatí
  • Jueves 18/02, 18 hs.: Capilla San Benito, en San Benito
  • Viernes 19/02, 18 hs.: Capilla San Joaquín, en Guayú
  • Sábado 20/02, 18 hs.: Capilla Santa Rita de Casia, en Chilecito / 19 hs.: Capilla San Antonio de Padua, en Ramada Paso.
¿Cómo será la imposición de la ceniza este año?
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha publicado una nota en la que explica la modificación del rito del Miércoles de Ceniza, adaptándose a las medidas de seguridad sanitarias establecidas en este tiempo de pandemia.
Tal como se lee en la nota difundida por la Congregación, «pronunciada la oración de bendición de las cenizas y después de asperjarlas, sin decir nada, con el agua bendita, el sacerdote se dirigirá a los presentes, diciendo una sola vez y para todos los fieles, la fórmula del Misal Romano: «Convertíos y creed en el Evangelio», o bien: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás».
Después, el sacerdote se limpiará las manos y se pondrá la mascarilla para proteger la nariz y la boca. Posteriormente, impondrá la ceniza a cuantos se acercan a él o, si es oportuno, se acercará a los fieles que estén de pie, permaneciendo en su lugar. Asimismo, el sacerdote tomará la ceniza y la dejará caer sobre la cabeza de cada uno, sin decir nada».
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