Opinion

Manuel Mandianes: «El universalismo cristiano es un principio superior a todas las divisiones»

«Lo que hacía de alguien un judío, un esclavo, un libre, un socialista, un conservador, un de izquierdas, de derechas, ese algo que los hace diferentes, sigue siendo lo que es, pero queda superado por la vocación»

«El cristianismo es un resto, un hombre como sin ley en la ley de Cristo. El resto no es una parte del todo o de una parte sino la imposibilidad para el todo y la parte de coincidir consigo mismo o entre ellos, impide que  las divisiones sean exhaustivas»

La vocación cristiana es una potencia genérica que se usa sin llegar a ser nunca titular de ella. El “hombre nuevo” usa de su vieja vocación que no es sustituida por otra sino que permanece abierta a su verdadero uso. “Cada cual camine conforme le ha asignado en suerte el Señor, como le ha llamado Dios… ¿Que fue uno llamado como circunciso? No rehaga su prepucio. ¿Que fue llamado como incircunciso? No se circuncide”. “Que siga cada cual en la llamada en la que fue llamado” (1 Cor 7, 17-22).

Quien fue llamado siendo del PP, del PSOE, de Podemos, de Vox siga siendo lo que era pero en cristiano. La llamada atendida transforma y cambia íntimamente la condición humana al ponerla en relación con el acontecimiento cristiano. El que recibe la llamada resucita a una nueva vida (Rom 8, 11). “La circuncisión es nada y el prepucio es nada”. Ser cristiano puede vivirse dentro de cualquiera de esas condiciones. La vocación es como una urgencia que urge desde el interior.

La pérdida total del hombre coincide con su rescate integral, con su liberación. Para el cristiano es indiferente la condición y situación social y humana en que se encuentre porque el cristiano está libre de toda atadura, solo es servidor de Dios y su Cristo. “Las relaciones con respecto al mundo, la profesión y lo que cada uno es no determina en modo alguno la facticidad del cristiano”, escribió Heidegger; hace inoperantes las diferencias sin eliminarlas ni hacer un único último.

Cristianismo y proximidad


El universalismo cristiano es un principio superior a todas las divisiones. A mucha gente le cuesta creer esto porque su dios es un dios de partido, un dios de derechas o de centro, pero Dios no tiene partido. Lo cristiano de los cristianos, es algo que supera por sí mismo todas las diferencias, que escinde la partición binaria judío/no-judío, progresista/conservador (1 Cor 9, 20-22). El cristianismo es un resto, un hombre como sin ley en la ley de Cristo. El resto no es una parte del todo o de una parte sino la imposibilidad para el todo y la parte de coincidir consigo mismo o entre ellos, impide que  las divisiones sean exhaustivas. El resto es un excedente de la parte respecto al todo y del todo respecto a la parte.

A veces el otro es opaco para el yo, como yo para el otro y solo detecto al otro en forma de agujero negro, como un antagonista fundamental, como un problema que no sé cómo abordarlo. Lo mismo que puede pasarle a él conmigo. Peor y más difícil es aún cuando la persona se ve a sí misma como algo inaccesible. “Toda la discordia y todo error proceden de que los hombres buscan lo común en ellos mismos, en lugar de buscarlo en las cosas que están detrás”, dijo Rilke.

Cristo, lo cristiano es lo que une a todos por encima de todas las divisiones, profesiones, identidades y a uno mismo por encima de todas sus contradicciones. Ser cristiano es la asunción de las mismas condiciones fácticas jurídicas en las cuales se es llamado. Lo que hacía de alguien un judío, un esclavo, un libre, un socialista, un conservador, un de izquierdas, de derechas, ese algo que los hace diferentes, sigue siendo lo que es, pero queda superado por la vocación.

El Papa Francisco con los participantes en el Congreso de los Centros Nacionales para las Vocaciones de las Iglesias de Europa

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