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La Radio Argentina Resiste

Si a nuestra radiofonía pudiéramos ilustrarla con los personajes de una obra literaria clásica, no existiría mejor opción que los de Don Quijote: enfrente, como molinos de viento, el menú desesperante de entretenimiento posible actual, las pantallitas de celular, las tablets, las redes sociales. El estímulo y la fantasía en su máxima evolución, como «sonajeros» amenazantes.

¿Pero todas esas posibilidades son enemigos imaginarios? ¿Representan una verdadera competencia en 2019? ¿Hasta dónde una aplicación puede “robar” a esta altura el deseo de un hábito tan arraigado, tan argentino?

En una era en que las audiencias se fugan en masa al On Demand, a la suscripción del streaming o a plataformas con contenido audiovisual distinto al de la TV tradicional, el encendido televisivo en aire y cable tiende a descender. En ese marco, la radio, con su esquema a veces viejo, resiste con hidalguía. Si nos dejamos guiar por un informe de Ibope Kantar Media, el dial tiene casi la misma cantidad de oyentes que la suma de espectadores de TV de aire y parte del cable.

En un enfoque local, en Corrientes y en el interior del país, la radio tiene mucha más preponderancia en relación a Capital Federal y Gran Buenos Aires. El horario matutino es el predilecto por los oyentes. 

Según esa empresa, el alcance radial diario en Capital Federal y Gran Buenos Aires es de 5.900.180 de oyentes, mientras que 6.446.370 personas miran televisión a diario (esto incluye televidentes de aire y de cable, no de streaming). Ambos datos corresponden a un estudio hecho entre enero y septiembre de 2018.

Muchos ponen en duda esa cifra, o consideran antiguo el sistema de medición, pero podríamos pensar que la población radial todavía es más grande y hay un submundo no «medido» aún: el de la audiencia de los podcast (un contenido que puede escucharse a través de Internet).

Una década atrás, un informe de Clarín daba cuenta de que más de 6 millones de personas escuchaban radio en Capital y Gran Buenos Aires diariamente. Para enero de 2018, la cifra no se había modificado: por entonces 6.256.450 personas sintonizaban un contenido radial por día (siempre según Ibope Kantar Media). Hoy, 2019, bajó apenas el encendido si nos dejamos guiar por Ibope: 5.900.180 radioescuchas diarios.

Un factor clave para seguir pensando en la resistencia de un medio tan noble: desde Ibope Kantar Media explican que «las mediciones de audiencia de radio son a nivel plaza, no a nivel nacional. Se mide a modo constante Buenos Aires (ciudad y Gran Buenos Aires) y también se hacen ‘shots’ anuales de medición en Córdoba (ciudad y conurbano) y Mendoza (ciudad y conurbano)». O sea: no estamos posando la lupa en el oyente de Jujuy, de Salta, de Chubut o de Río Negro. Un país gigante y cuanto más adentro vamos, la radio mantiene un reinado nostálgico. Basta pasearse por el interior para oír a repetidoras e incluso a pequeñísimas emisoras locales.

Orejas en el auto, la casa y el colectivo

Un informe de hábitos difundido por Ibope detalla que los tres lugares donde más se escucha radio son (por orden) la casa, el automóvil y el transporte público. Y a contramano de lo que se pensaría en esta era, el equipo de radio sigue liderando (luego el aparato del auto y más tarde el celular y una PC).

En nuestro dial, la música de moda en español sigue a la cabeza de las preferencias. Una curiosidad: en la tierra del tango, el género (que no abunda en las emisoras) tiene pocos adeptos según este informe.

«Mate, café, harina y palmitos. Yerba, mermelada, cacao, picadillo»… Las publicidades radiales mantienen una lógica que en cualquier otro medio sería «pecado». Justamente, lo que para muchos «atrasa», lo vintage, es exactamente la esencia que posibilita un público cautivo. Aunque pocas radios son rentables.

Una curiosidad publicitaria: los avisos emitidos entre enero y junio de 2018 -según Ibope- fueron 963.585. Traducción en segundos ocupados con publicidad: más de 17 millones.

Pequeños milagros del aire

Para los haters de la radio, para los que descreen del fuego que le queda a la cajita feliz, hay grandes ejemplos de longevidad y resistencia: sólo el éter puede superar lo efímero de nuestros tiempos y celebrar que haya ciclos con más de medio siglo de aire. Si en el abanico de propuestas hasta persiste el radioteatro. Las dos carátulas, con Nora Masi al frente, nació el 9 de julio de 1950. Se emite por Radio Nacional los domingos de 22.30 a 00. (AM 870).

Más ejemplos de vitalicios que persisten como clásicos: La oral deportiva (Rivadavia, AM 630), un caso único de 86 años, Te escucho (con Luisa Delfino, por Del Plata, AM 1030), casi 30 años. Incluso ciclos que aparentan jóvenes ya pasaron los tres lustros, como Basta de todo (Metro, FM 95.1, con Matías Martin) o Perros de la calle (Metro, con Kusnetzoff).

En un cálculo veloz, nuestra radiofonía contabiliza más de 400 ciclos, entre emisoras de alto y bajo alcance y las online. En cuanto a números de las emisoras más escuchadas: Ibope registra que en AM lidera Mitre (con 990.400 oyentes diarios de lunes a viernes), en tanto que en FM pica en punta La 100 (con más de un millón de personas que sintonizan también de lunes a viernes).

Capítulo aparte son las quiebras, las subastas, el cierre de varias emisoras, los sueldos adeudados. Si tuviéramos que enumerar cada caso, necesitaríamos otra nota. Pero en ese desolador camino, una luz de esperanza con algunas reinvenciones. Como Clemente Cancela, que contrarrestó con gran inteligencia el golpe que significó que desde Blue despidieran trabajadores y eliminaran el ciclo Gente sexy, tras una década de existencia.

El programa terminó el 27 de julio del año pasado. Al equipo le habían comunicado que prescindirían de sus servicios 15 días antes. «A esa altura era imposible que una radio tomara a nueve personas de un equipo y empezamos con la fantasía de una emisora propia. A la semana pusimos manos a la obra. No sabíamos cómo era, pero a velocidad extrema, en 15 días armamos una web y en 10 días, la App», cuenta el productor Guido Corallo, Director del flamante medio, junto a Cancela. 

Así nació Congo.fm, pensado «como un Netflix radial, gratuito y a la vez por suscripción». Para ayudar a la causa y obtener contenido premium, los oyentes pueden aportar 120, 240 o 480 pesos mensuales, según el combo elegido. O escuchar sin costo por aplicación o vía web. Hoy 15 personas viven del emprendimiento. Se calcula que tienen 15 mil oyentes diarios que escuchan en vivo (muchos otros lo hacen On Demand).

Tan antiguo no habrá quedado el negocio radial. Tal vez a la radiofonía hayan querido matarla antes de tiempo y, como Dorian Gray, envejezca sólo su retrato: en unos días desembarcará CNN radio en el país, lo que desde el grupo Turner promocionan «la primera estación de una radio nacional con la marca CNN en la región». Se escuchará desde la frecuencia 950 AM (ex Belgrano).

Tantas veces la mataron, tantas veces se murió… sin embargo ahí anda la radio siempre, como La cigarra: resucitando.

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