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La política que sí construye

En otra pequeña e histórica comunidad en el centro de Paraguarí, otra intendenta municipal, esta vez del partido colorado, construye con los artesanos un barrio turístico, invierte en deporte, educación y cultura, mantiene sus rendiciones de cuenta por royalties y Fonacide al día y estimula el trabajo asociativo de las comisiones vecinales.

En la principal ciudad en el Este, tras una histórica lucha ciudadana que puso fin al dominio de una corrupta claque política, un joven intendente que se declara independiente y lleva menos de un año al frente del gobierno municipal está demostrando que es posible realizar cambios y gobernar con transparencia, con participación ciudadana.

En la principal ciudad en el Sur, otro intendente surgido de una alianza de partidos y movimientos ciudadanos que hace poco más de cuatro años había puesto fin a un largo imperio de caudillos colorados, está demostrando cómo enfrentar con éxito los desafíos de la urbe turística más moderna del país, con especial cuidado de la seguridad y el aseo urbano, sin olvidar la asistencia social a los barrios periféricos y a las comunidades rurales más humildes.

Son algunas de las historias que comenzaremos a narrar desde este domingo en las páginas de Última Hora, buscando rescatar gestiones de gobiernos locales que muestran resultados interesantes, haciendo un contrapeso a tantas malas noticias de corrupción e ineficiencia. Aunque algunos sucesos informativos recientes nos den la impresión de que todos los políticos están cortados por la misma tijera y los actos delictivos impregnan a todos los colores partidarios, sin embargo existen experiencias positivas de gestión que no acostumbran tener tanta visibilidad en la prensa como sí lo tienen las cuestiones negativas.

Es importante investigar, detectar y denunciar a quienes roban o utilizan indebidamente el dinero público, ya que es la única manera de intentar que estos hechos no queden impunes y reciban el castigo que se merecen, buscando romper la cómplice protección política o la instrumentación de la Justicia. Pero es también importante que el celo por la denuncia, por mostrar y tratar de corregir lo que está mal, no nos lleven a ocultar las cosas que sí se hacen bien, lo logros que permiten avanzar hacia una sociedad mejor.

En el periodismo existe una tendencia a destacar las malas noticias y a no darle tanta relevancia a las buenas, con el criterio –quizás no tan equivocado– de que el público prefiere prestar más interés a lo escabroso que a lo digno. Lo negativo vende. Lo positivo, no tanto.

La generalización causa daño (“todos los políticos son corruptos”, “hasta los que parecían ser diferentes terminan defraudando”) y nos lleva a creer que no existe solución, por tanto no vale la pena creer y luchar por la utopía de un país distinto.

En contrapartida, ver que algo bueno funciona, lleva a querer imitar. Hace dos décadas, un intendente de Atyrá demostró que es posible mantener una ciudad limpia y saludable. Hoy son varias la ciudades del país que buscan ser como Atyrá.

Lo negativo paraliza. Lo positivo moviliza. A partir de esta premisa, desde este domingo, los integrantes de varios equipos periodísticos que hemos salido a recorrer las rutas del país, les estaremos mostrando algunos capítulos de “la otra política”, administradores de varios colores partidarios que están logrando hacer buenos gobiernos locales. No son perfectos, pero son. Esperamos que nos acompañen en este viaje.

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