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La falta de paradas definidas son una trampa mortal para pasajeros

La falta de paradas establecidas en gran parte de Asunción, sobre todo en el microcentro donde a toda hora hay movimiento considerable de personas, hace que choferes del transporte público manejen a su antojo el criterio de donde van a alzar o bajar pasajeros.

La muerte de Carmen Vázquez Almada (28), estudiante de sicología de la UAP, el pasado lunes tras caer al pavimento desde una unidad de la Línea 2, en el sitio donde se tiene una estación de servicio y no precisamente una parada, no sirvió hasta ahora para que autoridades, empresarios del sector y conductores busquen implementar medidas correctivas a tantas imprevisiones y transgresiones de las normas.

Un equipo de ÚH estuvo ayer en el lugar del desenlace fatal de la joven estudiante (tres días después) para comprobar que quienes conducen los buses siguen girando desde General Díaz hacia Colón a gran velocidad y con las puertas abiertas, tal como se diera en el episodio que costó la vida a la joven universitaria.

En consulta con personas que aguardaban colectivos se pudo rescatar también el reclamo de la necesidad de un mayor control por parte de la PMT sobre quienes manejan los ómnibus, ya que según sus testimonios, se desliza que muchos conducen hablando por celular o tomando tereré.

A todo esto se suma que hay sectores en los que la gente impone dónde debe detenerse las unidades. Uno de los casos se da en 14 de Mayo y Presidente Franco, cruce en el cual se crean inconvenientes, debido a que los buses se detienen al inicio de cuadra y embotellan el tráfico y motivan el cierre de la bocacalle.

En otros puntos aún se tienen letreros con información desfasada de itinerarios, como en General Díaz y Chile.

RESPUESTA. El director interino de Tránsito de la Comuna capitalina, Florentín Giménez, recordó que las paradas se instalaron en los principales corredores por el Viceministerio de Transporte, que junto al Departamento de Ingeniería de Tráfico debían hacerlo en el centro. Resaltó que los choferes saben que deben parar cada 400 o 500 metros antes de cada intersección y que si no alzan a un pasajero en esos puntos, se exponen a una multa de G. 4 millones. Dijo que tener la puerta abierta con el rodado en marcha o hablar por celular tiene sanción de G. 1.686.800 (20 jornales).

La gente espera en cualquier lado porque no hay carteles de paradas. Y eso es muy peligroso. Paola Giménez, pasajera.

Justo aquí donde espero murió esa joven. Sé que no es parada y que no es seguro, pero los buses paran aquí. Juana Román, pasajera.

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