Opinion

José María Alvira: “Vamos a hacer lo posible para que ningún chico se quede atrás”

«Sobre las aportaciones voluntarias: es el momento de recordar a todos, más que nunca, que son voluntarias. Que las aporte aquel que quiera y pueda»

«La solución no es el aprobado general, que no se quede nadie atrás por esta crisis extraordinaria, sobre todo aquellos que están sufriendo complicaciones familiares, económicas, de abusos… procurar atenderles lo mejor posible y que los centros estén al tanto»

Es el máximo responsable de los más de dos mil colegios católicos de España. Un mes después del cierre de centros, el secretario general de Escuelas Católicas, José María Alvira, reflexiona para RD sobre los retos de futuro de la escuela en el día después de la pandemia, las necesidades de la escuela católica y cómo se está afrontando esta tragedia en el ámbito escolar y familiar, para padres, alumnos y también profesores.

-¿Cómo están viviendo los colegios católicos el cierre y el confinamiento?

Como todos, con preocupación e inquietud. Ha habido una respuesta positiva en cuanto a atender a los alumnos, con teledocencia, llamadas a las familias…. Tenemos interés por responder adecuadamente, pero hay que ver qué significa la teledocencia. Los colegios estaban más o menos preparados, pero no tanto como para hacer todo el trabajo a distancia. En general ha ido bien. Al principio provocó un exceso de celo y de trabajo para los chicos, y hubo que moderar un poco

-¿Cómo lo están viviendo los chicos?

La respuesta no es uniforme. Ha habido un porcentaje de alumnos, que tratamos de identificar, que no tienen los medios adecuados (no hay ordenador o son varios miembros en la familia que lo utilizan). Incluso, cuando se tengan, hay que ir caso por caso,

La Ministra de Cultura y los representantes de Escuelas Católicas

En general, los alumnos están siguiendo las clases, al principio con cierto agobio, pero hemos recomendado que las tareas se manden ordenadas. Y que respeten el tiempo de vacaciones.

Queda la inquietud de saber cuándo va a terminar esto. En algunos se empieza a notar el cansancio, nerviosismo. Y hay que tener en cuenta que la teledocencia también es complicada para las familias.

-¿Qué creen que debería pasar con el curso y las evaluaciones?

Me parece bien una vuelta a la normalidad de manera paulatina. Es bueno que los chavales, acompañados de sus padres, puedan salir. Les vendrá bien. En cuanto a las medidas de orden académico, hemos pedido al Consejo Escolar del Estado que, si se retoma la actividad escolar, que se alargue el mes de junio, dejando para septiembre las pruebas extraordinarias, pero que en julio no haya actividad. Todos necesitan un descanso, ahora no están de vacaciones. Y también, lo que hemos pedido, por favor, es que no se anuncie un aprobado general. Eso sería desmotivante para todo el mundo, no tiene ningún sentido. Si se llega a suspender el curso, pedimos que la decisión se posponga todo lo que se pueda. Si ahora se dice que se acaba, desmotivamos al personal.

-¿Qué le piden a los profesores?

Hasta ahora, la mayoría están reforzando los conocimientos, y si se dan, les pedimos que no haya miedo de avanzar. Siempre con flexibilidad y comprensión de las situaciones particulares a la hora de hacer la evaluación. No vamos a dejar a nadie atrás por circunstancias ajenas a lo académico. No descartamos que haya repeticiones, pero que sean más excepcionales.

Escuelas católicas

-¿Ha habido ERTES? ¿Algún centro corre el riesgo de desaparecer?

De los profesores de niveles donde se puede hacer teledoncencia (secundaria primaria y bachillerato), los profesores siguen trabajando del mismo modo, igual que el personal de administración y servicios que se pueden prestar. Ahora bien, los profesores de infantil o algunas personas que llevan extraescolares, o servicios de comedor… Hemos decidido que no se cobre a los padres y se proceda a hacer los ERTEs, como medida última. Sobre el futuro de los centros, hay dificultades, pero no parece que ninguno vaya a cerrar.

-Se ha hablado mucho de las cuotas obligatorias o ‘voluntarias’… ¿Qué hay de cierto?

Nuestra recomendación es distinguir. Una cosa son las cuotas que no se están prestando (comedor o extraescolares); otra cosa es la cuota de bachillerato no concertado, donde los profesores sí están trabajando, las cuotas hay que seguir pagándolas. Y sobre las aportaciones voluntarias: es el momento de recordar a todos, más que nunca, que son voluntarias. Que las aporte aquel que quiera y pueda. En esta situación, hay padres que no puedan. Que no creemos más dificultad a la gente de la que tienen. Y que todo lo que se haga, sea de acuerdo con el AMPA de cada centro.

Pérez GOdoy, Ayuso y Alvira

-¿Qué está haciendo la Escuela Católica para luchar contra la pandemia?

Recordar a todos las indicaciones generales de prevención sanitaria, por otra parte hacer un seguimiento de los chicos que puedan tener más dificultad de acceso a la teledocencia, o por problemas familiares. Hemos estado en contacto con ANAR, y en casos difíciles, se están agravando los problemas. Hemos dado visibilidad a sus comunicados, que nos parece que es una manera de hacer un servicio a la sociedad.

Y como digo, desde muchos colectivos se está haciendo seguimiento personal, interesándose por todos. Pedimos que los mensajes a los chicos no sean solo académicos, sino más humanos. Y una atención también pastoral, para que aprovechen este tiempo, que no lo pierdan.

Se va a hacer lo posible para que no se quede un chico atrás. La solución no es el aprobado general, que no se quede nadie atrás por esta crisis extraordinaria, sobre todo aquellos que están sufriendo complicaciones familiares, económicas, de abusos… procurar atenderles lo mejor posible y que los centros estén al tanto.

-¿Se sienten apoyados por las instituciones?

Por el Ministerio sí, ha habido contacto telefónico personal, interesándose y animando. Hay que reconocerlo, es un apoyo y una ayuda. Estamos tratando de elaborar un informe que se nos sugirió para ver cómo atendemos a los chicos con más dificultades.Desde las Administraciones educativas autonómicas, no sabía decirte. Da la impresión de que sí hay contactos entre nuestras sedes, y hasta ahora no ha habido grandes problemas. En algún caso parece que se quería aprovechar la modificación de plazos para solicitud de plazas para el año que viene, y eso ya no nos convence tanto.

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-¿Cómo saldremos como sociedad de esta crisis?

No sabemos cómo vamos a salir, ni cuál va a ser la reacción de la sociedad. Todo el mundo dice que vamos a ser una sociedad diferente, tengo mis dudas. Dependerá mucho de cuánto tiempo dure. En los menores, que tienen menos recursos para entender esto, va a influir. ¿En qué medida? No lo sé. Es la ocasión, la oportunidad de que los centros educativos nos planteemos ciertas preguntas de fondo, y ofrecer respuestas, pistas, reflexiones, sobre lo que suponen muchas cosas importantes de la vida, no solo lo académico. Nos toca una labor especial, vamos a tener que estar muy atentos para ver la reacción de cada grupo y chaval.

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