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Homilía del padre Feli de los Mozos durante la Misa del octavo día de la Novena a la Virgen de Itatí

En el penúltimo día del novenario a Nuestra Señora de Itatí se rezó por las familias y las madres ofrecieron una flor blanca por cada hijo. La Misa fue presidida por el padre Feliciano de los Mozos fdp.
Lema de la Novena 2021: MARÍA Y JOSÉ, PADRES TIERNOS Y OBEDIENTES
Octavo día: SAN JOSÉ, MODELO DE PADRE Y CUIDADO DE LA FAMILIA.
Estamos celebrando el octavo día de la novena en honor de nuestra Madre la Virgen, este año acompañada de su esposo San José. Y este día lleva como lema: SAN JOSÉ, MODELO DE PADRE Y CUIDADO DE LA FAMILIA.
Hoy, rezamos por todas las familias, de un modo especial las familias presentes en la Basílica y las que se unen a nuestra celebración a través de los medios.
Las familias presentes han traído una imágen de las que tienen en su casa en ese altar o rincón que nos recuerda que somos personas de fe. Al final de la celebración bendeciremos las imágenes que llevarán de nuevo a sus casas recordándoles que son ”Iglesia doméstica”.
San José se erige como un modelo de auténtica paternidad, y recuerda a todo padre algunas cosas muy importantes: la presencia amorosa, paciente, discreta. No se trata del padre héroe (que no tiene defectos), ni del padre maestro (que todo lo sabe), sino del padre real, testimonio creíble de amor auténtico; el padre que realmente se necesita.
Así como la Virgen María es el mayor modelo a seguir para las mamás, San José, su esposo y padre adoptivo de Jesús, puede guiar a cualquier papá en el camino correcto. “Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro y no errará en el camino», dijo Sta. Teresa de Ávila mi compatriota, refiriéndose a San José.
Son muchas las cualidades que podemos resaltar de San José, pero no quiero batir el récord de hacer de esta homilía la más larga de la novena. Así que resaltaré sólo cinco.
1.- San José: modelo de paternidad para hoy.
En nuestra sociedad del ruido y de la prisa, y también en esta sociedad de la plandemia que sufrimos, muchos padres están inmersos en sus trabajos, en sus preocupaciones laborales que no son pocas, y en otras muchas batallas personales y sociales. A veces, algunos de ellos me cuentan, por ejemplo: “veo a mi esposa al amanecer antes de ir a trabajar y cuando regreso al caer la tarde, poco más”, “no tengo tiempo para jugar con mis hijos, ahora debo tener más cuidado en mi trabajo para no perderlo”, “me preocupa que la educación de mis hijos viene dada de quienes les cuidan, de su escuela, pero les falta la más importante, la de la familia”…
Es evidente que ser buen padre no es solamente engendrar hijos. Eso lo hace cualquiera. Ser buen Padre y buen esposo es dedicar tiempo a los hijos y a la esposa.
Preguntas:
– ¿Cuánto tiempo dedicamos a nuestros hijos? ¿Y a nuestra esposa?
– ¿Estamos satisfechos del tiempo que les dedicamos, o preferimos llenar su tiempo con el celular, la play, o la televisión?
– ¿Cómo andamos de diálogo en familia?
– ¿Vivimos como casados, o como casados-solteros? Es decir, que hacemos vida de solteros aún están casados.
2.- San José es ejemplo de esposo y de padre.
No puedo imaginarme a San José ajeno a los problemas de Jesús y de María. Los pocos relatos que tenemos en el evangelio donde aparece la figura de José, nos indican que sólo desde un diálogo sincero y profundo, se podían tomar decisiones tan importantes y trascendentales para la familia: ir a empadronarse a Belén con María a punto de dar a luz; huir a Egipto porque Herodes quería manta al niño; transmitir a Jesús los valores del trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad. Por algo llamaban a Jesús el hijo del carpintero.
Preguntas:
– ¿Cómo anda el diálogo en nuestro matrimonio?
– ¿Valoramos a las personas que tenemos al lado, que son nuestra mujer y nuestros hijos?
– ¿Tomamos las decisiones de manera conjunta con nuestra pareja en todo lo que concierne a nuestra familia?
– Si en este momento tuviera que valorarme como esposo y como Padre, ¿llegaría al aprobado, o me decepcionaría de mi calificación?
3.- San José nos da ejemplo de escucha.
Él escuchó en sueños aquello que el Padre Dios le pedía. Hoy en día la escucha es fundamental. La escucha es una puesta en práctica de la caridad. Para los creyentes es indispensable escuchar la Palabra de Dios que nos guía, nos orienta, nos ilumina; pero también lo es la escucha de la esposa y, por supuesto, de los hijos.
El Papa Francisco subraya la necesidad de que los padres “pierdan el tiempo” jugando con sus hijos. Bien entrecomillado porque algo tan lleno de ternura, nunca es ni será una pérdida de tiempo. No sigamos con anemia de escucha.
Preguntas:
– ¿Cómo andamos de ESCUCHA en la familia?
– ¿Sabemos lo que les pasa “en el corazón” a los que viven a nuestro lado, o duermen en nuestra misma cama?
– ¿Nos miramos a los ojos y descubrimos los estados de ánimo de mis seres queridos?
– ¿Tiene más prioridad en mi vida el celular, la compu y la televisión, que la escucha atenta de mis seres queridos? Porque puedo conocer todos los partidos de fútbol de América y Europa que se trasmiten y sus resultados, pero corro el riesgo de que me hagan un gol por detrás del arco.
4.- San José nos da ejemplo de obediencia
San José nos da ejemplo de obediencia tanto en hacer aquello que Dios le pedía; como a la hora de dar ejemplo al Niño Jesús. A veces se escucha a algunos padres decir: “a mí no me gusta decir que soy padre de mi hijo, prefiero decir que soy su amigo”. Esta frase es peligrosa, porque al final ni se vive la realidad de la paternidad ni tampoco la de la amistad.
Ser padre es una vocación particular que Dios da para hacer sentir a los hijos la cercanía, el amor, la misericordia, la ternura… del Padre Dios que camina con nosotros sus hijos. Obedecer también es poner en práctica la caridad.
Preguntas:
– ¿Cómo andamos en la familia de obediencia?
– Los padres, ¿comienzan por obedecer a Dios?
– ¿Los hijos, obedecen a sus padres? ¿Y los padres, actuan con autoridad… o la han perdido?
– ¿Muestran los padres cercanía, amor, ternura y misericordia a sus hijos, como reflejo de Dios?
5.- San José nos da ejemplo de trabajador
Sabemos que su trabajo era el de carpintero. Ser padre trabajador con todos los valores que esta misión conlleva, es faro que ilumina la vida de los hijos. Ahora, quizás es más necesario que nunca, subrayar que el trabajo dignifica al hombre, que pone en práctica la creatividad, el sacrificio, la honradez…
El ejemplo de San José nos lleva a apartarnos de la vida fácil, en el sentido de no engañar a los hijos pensando que la vida es pedir y recibir; sino que, mediante tu trabajo y tu sacrificio, te estás dignificando, estás siendo colaborador del Padre Dios en la obra de la creación. El ejemplo de trabajo de San José es un buen antídoto contra la pandemia del egoísmo. Trabajar con la vista puesta en la dignidad personal y el bien comunitario, también es una puesta en práctica de la caridad.
En estos puntos me he querido detener. Cuando contemplas y, a la vez, compartes la vida de la familia, la misión del padre, de la madre, de los hijos, descubres que algunos caminos actuales por donde discurren muchas familias, les conducen a la infelicidad o a no aceptarse cómo viven siendo padre, madre, hijo… como si nunca se hiciera bien. Todo barco necesita un faro que le guíe, todo avión necesita un radar que le acerque al aeropuerto, todo hombre y toda mujer necesita guías que le lleven a vivir la bendición de la familia y la vocación de padre, de madre o de hijos de una manera cercana, que sea capaz de devolver ilusión, entusiasmo, paz y alegría. Creo que, no hay mejor ejemplo que el del esposo de la Virgen María, el padre en la tierra del Niño Jesús, me refiero a San José, el Patrono de la Iglesia universal.
Quiero terminar con la historia que publiqué el día del Padre, 20 de Junio, de los libros de «Reflexiones para el alma» de José Luis Prieto.
Con voz tímida y unos ojos llenos de expectativas, el pequeño recibió a su padre cuando regresaba del trabajo y le preguntó:
–Papá, ¿Cuánto ganas por una hora de trabajo?
El Padre con gesto extraño le respondió: –Hijo esas cosas no se las digo ni a tu madre, así que no me molestes que vengo muy cansado del trabajo.
Pero el niño insistió: –Pero papa, por favor dime, cuánto ganas por hora.
Para terminar con el asunto el padre respondió: –Gano aproximadamente cinco dólares por hora.
Sin inmutarse, el niño mirándole fijamente a los ojos le preguntó: –Papá, ¿Podrías prestarme dos dólares?
El hombre desconcertado por la situación le dijo con brusquedad: –¿Por eso querías saber cuánto gano por hora, no?
Vete inmediatamente a la cama, hace rato que deberías estar durmiendo en lugar de estar aquí molestándome.
Al cabo de unos minutos el padre reflexionó sobre lo que había ocurrido, se sentía mal y como faltaban pocos días para Navidad, pensó que quizás su hijo quería el dinero para comprar algún regalo… así que fue hasta el cuarto del pequeño y con una voz muy suave le preguntó:
–¿Duermes hijo?
–No papá – respondió el pequeño.
–Escucha hijo, aquí tienes los dos dólares que me pediste. –¡Gracias papá! – dijo el niño y acto seguido, metió sus manitas debajo de la almohada y sacó tres dólares más.
Entonces le dijo: –¡Papá ahora sí que estoy contento, por fin tengo los cinco dólares que quería!
–¿Para qué quieres esos cinco dólares?, dijo el hombre.
–El niño extendió los billetes hacia su padre y le preguntó: –Papá ¿Podrás ahora dedicarme una hora de tu vida?
¡Papá, mamá, abramos los ojos de una vez! Nuestros hijos necesitan de nosotros. No necesitan solamente amigos y que alguien supla sus necesidades económicas y les dé abrigo, ropa, comida, libros, zapatos, juegos, etc.
Necesitan desesperadamente modelos de vida, modelos masculinos y femeninos para poder desarrollarse adecuada y equilibradamente.
Dedícales a tus hijos el tiempo que necesitan. La televisión y los videojuegos no podrán aportarles lo que puede brindarles pasar unos minutos al día junto a ti. Y no te excuses diciendo que no tienes tiempo, porque no estamos hablando de horas, sino de algunos minutos al día, pero eso si, tendrán que ser minutos de calidad, minutos en los que puedas expresarles a través de cualquier actividad o de simplemente estar juntos sin hacer nada, que ellos son importantes, que tienen valor como personas, que les consideras y les amas por lo que son.
«Piensa una cosa, si tú no lo haces, fácilmente aparecerá alguien que estará dispuesto a hacerlo por ti».
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