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Gustavo Chamorro rememoró horas gloriosas con el ascenso de Barraca Argentino A

En tiempos donde todos nos quedamos en casa. Donde el país está paralizado por el avance de la pandemia de coronavirus. Este medio conversó con uno de los futbolistas destacados que tuvo Barraca de Paso de los Libres, en la temporada ’97-’98 del Argentino B, que terminó con el ascenso y el campeonato del elenco libreño que era dirigido por Pedro Dechat.
Pieza vital y goleador en aquella campaña. La mención es para Gustavo Chamorro, delantero de aquel Barraca que hizo historia.
El club de la calle Colón de la ciudad fronteriza con el logro conseguido, disputó un pentagonal donde en juego estaba un ascenso a la B Nacional. Después, militó por varias temporadas en el Torneo Argentino A (misma categoría de la que participa en la actualidad Boca Unidos, ahora se denomina Federal A) descendiendo en la temporada 2001. 
El elenco del interior de la provincia fue el primer equipo en lograr un salto de categoría en los certámenes, agiornados, de ascenso del Consejo Federal, hecho superado años más tarde por Boca Unidos con Arsenio Ribeca primero y Frank Kudelka después, para llegar al Nacional B. Y más acá en el tiempo, Mandiyú también supo festejar el ascenso en certámenes federales con Pablo Suárez como director técnico. 
«Corcho», apodo con que lo conoce el mundillo futbolístico, reside en Paso de los Libres junto a su familia y sigue despuntando la pasión por la número cinco en los campeonatos de veteranos.
«Estoy trabajando, tengo un negocio y despunto el vicio con el fútbol de veteranos mayores de 45. Es una mercería con un servicio de cobros y estamos cuidándonos con el tema de la cuarentena», dice Gustavo vía telefónica.
Chamorro recibió en el año ’98 el premio al mejor futbolista de la provincia, galardón que otorgaba el Círculo de Periodistas Deportivos de Corrientes.
La charla con el delantero giró en torno a lo que fue la epopeya del equipo libreño, que consiguió ascender del Argentino B al Argentino A entre 96 participantes de todo el país (NdelaR  E&M Sports: jugando 64 partidos para llegar a la meta, un récord absoluto, casi inigualable,  que obstenta el equipo presidido por ese entonces por el ex corredor de automovilismo Vicente Garavano) .
«Todo nació, el club ganó la plaza para participar, con mi papá Edgardo Francisco Chamorro, un dirigente con todas las letras», resalta el ahora comerciante y sostiene: «En ese momento, no estaba bien el club y gracias a las gestiones que realizó mi padre y algunos otros dirigentes, se pudo armar un muy buen cuerpo técnico, Pedro Dechat, entrenador y Marcelo Marín como preparador físico, en ese momento la idea era participar. Tratar de pasar las primeras rondas. No teníamos objetivos importantes, era pasar de ronda hasta que nos vimos jugando las fases decisivas».
-¿Fue el mejor equipo que dio el fútbol libreño?
-Yo creo que sí. Para mí fue lo mejor; a medida que se avanzaba en la competencia, toda la ciudad estaba con el equipo y respaldando lo que hacíamos.
-¿Qué podés decir de Pedro Dechat?
-Pedro fue el que armó todo, juntó a todos los mejores jugadores de Libres y él fue creciendo con nosotros. Fue el mejor técnico que tuve en mi carrera.
-¿Fueron campeones en Bahía Blanca, a pesar de la derrota en la última fecha?
-En el cuadrangular final perdimos los dos partidos finales, habíamos ganado cuatro seguidos al comienzo y llegamos a esos cotejos con un buen colchón de puntos para alcanzar el ascenso, el reconocimiento fue espectacular, estábamos en Bahía Blanca y no lo podíamos creer.
El cuadrangular final, Barraca disputó el ascenso con la CAI de Comodoro Rivadavia, Liniers de Bahía Blanca y Unión de Crespo (Entre Ríos). Terminó con 12 unidades para ganar el grupo y ascender. Liniers sumó 11 unidades, Unión de Crespo 10 puntos y la CAI un solo punto.
«Corcho» fue parte del plantel de Barraca a lo largo de las temporadas en que el club militó en el Argentino A, de esos años recuerda a muy buenos rivales que tuvieron que enfrentar, «Patronato de Paraná, Ben Hur de Rafaela, Gimnasia de Concepción del Uruguay, Villa Mitre de Bahía Blanca, Central Córdoba de Santiago del Estero y el año del ascenso, Unión de Crespo era un equipazo, un equipo aguerrido, el que más nos costó para sacar adelante los partidos», recuerda. 
No duda en decir que el mejor Barraca «fue el equipo compuesto por la mayoría de jugadores libreños: Jorge Bravo y Walter Wallingre como arqueros. Daniel Tonga Pérez, José Pochín Robledo, Carlos Lita Godoy y Juan Carlos Rodríguez en la defensa, José Pato Cuenca, Leonardo Chaco Palacios, Oscar Velázquez y Chuqui Núñez en la zona de los volantes y como delanteros Néstor Pontona Cuenca y Chamorro. También estaban Ariel Velázquez, Edgar Valenzuela, Marcelo Galeano, Alberto Titi Cuenca, Miguel Mara Correa, Toton Gallardo, José Dos Santos de los que me acuerdo.
-¿Algún gol que lo recordás como el más lindo?
-Fui goleador del Barraca que ascendió. Hice muchos goles lindos y la verdad, me quedo con todos, no tengo una predilección por uno de ellos. En esa época estuvimos invictos 40 partidos y la cancha reventaba. Todos los partidos tenían su importancia y siempre nos quedaban cosas para disfrutar. Eso es inolvidable hasta hoy.
POR LOS PREMIOS
-En ese momento de furor del fútbol libreño y de Barraca especialmente, ¿ganaste buen dinero?
-No gané nada de plata en el fútbol. En Barraca jugaba por la camiseta y porque mi padre era el dirigente. En ese período jugábamos por premio por partido, nadie cobraba. Todos por premios y algunos trabajaban. En realidad, nunca pudimos ganar plata. Acá, en el club, faltó apoyo y dinero para poder llegar más lejos que lo que se consiguió.
HOY «SERÍA 
PROFESIONAL 
DEL FÚTBOL»
«Corcho» fue un delantero que jugaba pegado a la raya, encaraba, tiraba larga la número cinco y metía la segunda. Gambeta, desborde y buena pegada para mandar centros y además, inteligente para llegar a posiciones de gol, tanto que fue el goleador del equipo de Pedro Dechat que logró el ascenso.
De los grandes momentos de aquellos años, a una definición sincera a EL LIBERTADOR: «Llegué en un mal momento al fútbol. Hoy sería un jugador profesional de primera A. Esto te lo digo con humildad».
-¿Qué recordás de tu paso por Mandiyú y 13 de Junio de Pirané?
-Tuve un buen momento en 13 de Junio, se armó un buen equipo que arrastraba una base de al menos 3 o 4 años. Llegamos a jugar un hexagonal para pelear un ascenso a la B Nacional. En Mandiyú no pude demostrar mi potencial. Llegué mal y me recuperé en la última parte del campeonato, venía de romperme los ligamento de la rodilla izquierda y costó recuperar mi nivel.
-¿Un lindo recuerdo que te dejó el fútbol?
-Muchos, pero creo que «Tito» Salinas fue un amigazo. Lo recuerdo como lo que fue, una gran persona.
-¿A qué edad te retiraste de manera oficial del fútbol? 
-A los 38 años, jugando un regional con Ferrocarril de Libres. Y me di un lindo gusto, jugué con mi «gurí» que era el arquero, se llama Maximiliano Gustavo y también ya dejó el fútbol.
Gustavo comenta que después de retirarse de la actividad oficial, se dedicó a la dirección técnica y rápidamente también se alejo de ese rubro y la explicación es más sencilla y hasta entendible: «Hoy, los gurises no están ni ahí de cuidarse».
Comenta que la actualidad del fútbol libreño «tuvo buenos momentos con lo realizado por Madariaga y Puente Seco, pero nada parecido a lo de Barraca». 

«Parábamos al costado de la ruta para cocinar»
A la hora de las anécdotas, el futbolista ahora ligado al mundo de los veteranos, narra una que marca con certeza la humildad, sacrificio y compañerismo de todo el grupo: «Recuerdo que íbamos en un colectivo con nuestra familia y los viajes más largos parábamos en el costados de la ruta a preparar la comida, cocinar con todo los utensilios necesarios para realizar la tarea, viajábamos con nuestras mujeres e hijos. La verdad, que eso que compartimos, eso es imborrable».
Y agrega, como dato de color: «Al único lugar que fuimos en avión fue a Comodoro Rivadavia, estábamos en fase definitiva y la dirigencia hizo el esfuerzo para ir en avión. Fue un grupo impresionante, toda la ciudad estaba con nosotros, fue único».
«En la cancha encontraba gente de distintos lugares de la provincia que venia a mirar los partidos».

«Me gustaría dirigir a Mandiyú», 
el sueño que tiene Corcho

Avanzaba la conversación con el ahora ex futbolista libreño y se animó a develar un gran anhelo que tiene para cumplir en su vida deportiva, «me gustaría dirigir Mandiyú, sería cumplir un sueño que tengo», y enseguida aportó más datos: «Voy a dirigirlo con mi amigo Gabriel Mosevich, creo que está dirigiendo a Sacachispas en la Liga Correntina».
Gustavo Chamorro jugó a principios de la primera década de este 2000 en Textil Mandiyú, hoy Deportivo Mandiyú.
Manifiesta que se identifica con los colores del «albo» de «la época de José Basualdo, Guido Alvarenga, Roberto Lugo, Mario Obregón, Roberto Medrán, Héctor Morán, por nombrar algunos». 
Acerca del equipo más popular de Corrientes, afirma: «Seguí la campaña del ascenso al Federal A y después el descenso, Mandiyú es como que está y no está».
Más adelante, comenta que «lo vi a Mandiyú jugar contra Madariaga», y remarca: «Seguí todo las peleas que hubieron en el club, del presidente con todos en el último tiempo; lo sigo ahora, hasta con la presentación de la camiseta para este año, soy hincha de Mandiyú y espero que vuelva a las competencias importantes». 
A modo de confesión, dice: «Es más, yo rogaba que Mandiyú sea Mandiyú y no Textil, y eso que jugué en Textil Mandiyú».

«Mi papá, un dirigente que dedicó 
su vida al club que ama»

«Mi viejo tiene 85 años y te puedo asegurar que no hay día que pase que no se acuerde de su querido club Barraca», dice orgulloso Gustavo de su papá, Edgardo Francisco Chamorro.
«Creo que fue él, en su momento, el que impulsó a otros dirigentes para encarar el certamen del año 1997 y que terminó con el título de campeón al año siguiente. Un dirigente con todas las letras».
En los años en que Barraca disputaba sus encuentros por el Argentino A, don Chamorro era de esos dirigentes que cubría todos los frentes, con los futbolistas en la concentración, con las ternas arbitrales para acercarlos al estadio Agustín Faraldo y llevarlos de vuelta al hotel. Desde las tareas más pequeñas hasta las importantes.
«Fue un dirigente sin plata», dice Corcho y recuerda, «muy humilde, en el club fue jugador, aguatero, utilero, cocinero, presidente, fue la cabeza de ese Barraca que después ganó el ascenso y tuvo en lo más alto del fútbol del interior a la ciudad de Paso de los Libres».
Gustavo entiende que un lindo homenaje que le pueden realizar a su padre es poner su nombre en algún campeonato oficial de la Liga Libreña de Fútbol: «Creo que es un justo reconocimiento por lo mucho que hizo en todos sus años».
El cierre de la charla fue para sus compañeros de equipo, «juntarnos a comer algo, la verdad casi nunca» y después aclara que, «sólo los sábados nos encontramos en los partidos de los veteranos, con algunos jugamos en el mismo equipo, como Lacho Velázquez, Oscar Velázquez, Marcelo Galeano, Jorge Bravo, Lita Godoy y el patito Cuenca».Fuente: Diario El Libertador
 

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