Opinion

Francisco: «¿Por qué los que son diferentes a nosotros a menudo nos asustan tanto?»

Bergoglio advierte sobre los riesgos de la «Tercera Guerra Mundial a pedacitos» y la «violencia mutua»

«¿Por qué en un mundo en el que la globalización ha derribado tantas fronteras, en el que todos -se dice- estamos interconectados, seguimos practicando la violencia en las relaciones entre los individuos y las comunidades?», pregunta el Pontífice

«El cambio de época que la humanidad está experimentando está conformado por lo que he denominado repetidamente como ‘una tercera guerra mundial a pedazos’”. El Papa Francisco ha vuelto a alertar sobre los riesgos de la guerra y la “violencia mutua” en su prefacio para el libro «Para un conocimiento de la paz», la nueva publicación de la Librería Editora Vaticana.

Junto a la contribución del Pontífice, también se encuentran textos de monseñor Gallagher, Secretario de Relaciones con los Estados, y Renato Martino, presidente emérito de Justicia y Paz.

En sus palabras introductorias, Bergoglio lamenta cómo “hoy en día el mundo sigue inmerso en un clima de guerra y violencia mutua: esta dolorosa realidad no sólo exige que mantengamos vivo el llamamiento a la paz, sino que casi nos obliga a hacernos preguntas decisivas”, que Francisco lanza, a modo de incisivos dardos.

  • ¿Por qué en un mundo en el que la globalización ha derribado tantas fronteras, en el que todos -se dice- estamos interconectados, seguimos practicando la violencia en las relaciones entre los individuos y las comunidades?

  • ¿Por qué los que son diferentes a nosotros a menudo nos asustan tanto, como para hacernos asumir un comportamiento de defensa y sospecha que con demasiada frecuencia se convierte en agresión hostil?

  • ¿Por qué los gobiernos de los Estados creen que el despliegue de su fuerza, incluso con actos de guerra, puede darles mayor credibilidad a los ojos de sus ciudadanos y aumentar el consenso del que gozan?

'Para un conocimiento de la paz'

Unas preguntas que, añade, “no pueden ser respondidas de manera general y apresurada”, sino que es preciso “invertir en la investigación científica y en la formación de las jóvenes generaciones”. De ahí surge el Ciclo de Estudios en Ciencias de la Paz, en la Pontificia Universidad Lateranense, cuyos resultados se ofrecen en este volumen.

“Confío en que una profundización rigurosa de estas líneas de investigación, alimentada también por las aportaciones de las ciencias humanas, fomentará el crecimiento de un «conocimiento de la paz» para formar a pacificadores verdaderamente valiosos, dispuestos a ponerse en juego en los más diversos ámbitos de la vida de nuestras sociedades”, sostiene Francisco, quien insiste en que “un buen trabajador por la paz debe ser capaz de madurar una mirada al mundo y a la historia que no caiga en un exceso de diagnóstico, que no siempre va acompañado de propuestas resolutivas y realmente aplicables», sino que trate de “abarcar la totalidad de la realidad de manera neutral y aséptica”.

“Necesitamos hombres y mujeres, bien preparados, equipados con todas las herramientas necesarias para leer e interpretar las dinámicas sociales, económicas y políticas de nuestro tiempo”, concluye Francisco, que agradece estas iniciativas que “abren el camino para la maduración de este campo indispensable de la investigación científica, destinado a alimentar prácticas de paz y armonía entre los hombres y los pueblos”.

Paz

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