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Es la densidad Nacional *Pablo Moledo

A este momento le debemos anteponer la densidad nacional, es decir, “el conjunto de circunstancias que habilitan a una sociedad a movilizar el talento de sus miembros, arbitrar sus conflictos dentro de reglas de juego respetadas por todas las partes, aprovechar sus recursos y establecer con el resto del mundo, relaciones compatibles en su propio desarrollo, es decir, simétricas y no subordinadas” Aldo Ferrer.
El economista Aldo Ferrer fallecido hace no más de cuatro años, se preocupó en numerosos trabajos por el desarrollo nacional de nuestro país. Discípulo de Prebisch, heredó el pensamiento estructuralista de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) que fué una respuesta al pensamiento económico ortodoxo de los países del centro , significó «pensar los problemas reales de Latino América desde Latino América» con categorias propias, sin duda toda una herejía. Ferrer fue un pensador como pocos que puso foco en los problemas estructurales.
Vale entonces mencionar en esta línea de pensamiento dos obstáculos al desarrollo que surgen incluso antes de la conformación del Estado nacional pero que se consolidan y siguen su derrotero a lo largo de la história económica Argentina; el latifundio y la deuda externa. El primero como la concentración de la tierra en pocas manos a diferencia de Canadá y Estados Unidos que tuvieron políticas minifundistas en el reparto de las tierras (Cabe mencionar que también la concentación se fue dando en menor proporción y sobre otras bases que no mencionaré), el Estado Argentino por el contrario promovió y se acentó sobre el latifundio. El segundo problema tan complejo como el primero que desarrolló fuertes vínculos de dependencia desde el nacimiento hasta nuestros días y en el marco de la división internacional del trabajo.
Ambos obstáculos han ido tomado una complejidad mayor en el tiempo. Por su parte el campo sobre la base de la concentración y monopolio de las tierras que tiene solo a meros poseedores (545 familias terratenientes concentran 21.740.000 hectáreas), se suman grandes firmas que arriendan la tierra y las ponen en marcha, es decir, el capital agrario. Dicho esto, sigue decir que es realmemte un pensamiento ingenuo y hasta irrisorio la falasia de que “el campo somos todos”. Por el contrario la mayoría está excluida de la producción agropecuaria, el pequeño chacarero representa a una parte ínfima y las grandes extensiones junto a la puesta en marcha de la producción está en manos de pocos. Es cierto que han logrado instalar en la agenda de grandes medios falsamente su alto nivel de altruismo y aporte a la patria. Con esta postura han tensionado una medida tan lógica como la emblemática 125 tratada en el congreso de la Nación sobre retenciones progresivas por ejemplo, esto es; a mayor rentabilidad de las cosechas, mayores impuesto de derechos a la exportación. Impuestos del que el Estado dispone para políticas públicas ( en el kirchnerismo la rentabilidad sojera del campo fue extraordinaria como nunca en la historia). Han tenido también la actitud de jaquear al gobierno actual con la amenaza de paros entre otras medidas si aumentaba tan solo unos puntos dichas retenciones.
Por su parte, la deuda externa se torna verdaderamente un problema en nuestro país ya que crece exponencialmente a mediados de los años 70 en el marco de la desregulación y liberalización de las finanzas hasta nuestros días sin pasar por alto el nivel de endeudamiento más alto de la historia, es decir, la deuda con el FMI en los últimos cuatro años. En este contexto, el gobierno nacional de Mauricio Macri y los gobiernos provinciales como el de María Eugenia Vidal por ejemplo, han sido muy irresponsables al tomar deuda en el marco de una extrema financierización de la economía a escala mundial y de alcances aun desconocidos. Esta además no solo que no fue reinvertida sirviendo más a un esquema de especulación “Carry trade”(comparar tasas de interés para comprar y vender) con una opulenta fuga de capitales sino que también ha reforzado como nunca los vínculos de la dependencia.
Estamos atravesando un momento mundial difícil y es muy probable que la situación post-pandemia encuentre una economía global en crisis. Todos los indicadores a nivel mundial y en nuestro país son de bajo crecimiento manteniendo la tendencia hasta finales del segundo semestre. Frente a esta situación, en un mundo colapsado que deberá repensar muchas estrategias en todos sus órdenes como por ejemplo la flexibilidad en reestructuraciones de deuda por parte de organismos multilaterales de crédito, solo queda como primera medida crecer. En el crecimiento está la clave para el desarrollo de políticas genuinas en materia de trabajo y blindaje social. La busqueda de potencias internas mediante innovación será clave. Los mercados se reacomodarán y los paises que lo hagan al compás tendrán más chances. Las exportaciones pueden sanear nuestro balance de pagos.
El gobierno tiene el desafío de seguir en el camino de la cohesión social. Asistir al tejido PyMe que es el que más capital intensivo absorbe. Debe tener una política hacia el sector de la economía informal, el sector más vulnerable frente a la crisis. Pero también debe tener una política clara integración con el sector agrario dado que por lo general está más conectado con el mundo pero más aislado de los asuntos del país. Finalmemte una exitosa reestruturación de la deuda, este es el momento oportuno.
Se trata de poder establecer en el marco de la crisis mundial un gran consenso social, el pueblo argentino lo requiere. A este momento debemos anteponer la densidad nacional, es decir, “el conjunto de cicunstancias que habilitan a una sociedad a movilizar el talento de sus miembros, arbitrar sus conflictos dentro de reglas de juego respetadas por todas las partes, aprovechar sus recursos y establecer con el resto del mundo, relaciones compatibles en su propio desarrollo, es decir, simétricas y no subordinadas” . La integración de la sociedad, los liderazgos con estrategias de acumulación de poder fundado en el dominio y la movilización de los recursos disponibles dentro del espacio nacional y la estabilidad institucional y política de largo plazo serán señales de crecimiento.
Pablo Moledo, docente.
Director de la fundación Santa María

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