Opinion

El WhatsApp en la comunidad educativa

(Por Lic. Patricia Noemí Ríos*) El estallido de las redes sociales y de las aplicaciones para comunicarse por mensajería de los Smartphone supone un nuevo desafío tanto para la educación como para la justicia.

Hace unos días alumnos de colegios secundarios de la capital correntina utilizaron el servicio de WhatsApp para “gastar una broma” a sus compañeros lo que ocasionó que la aplicación suspendió y bloqueó las cuentas de los usuarios sin previo aviso.

WhatsApp advierte y señala en su Blog los Términos y condiciones de sus Servicios, diciendo: “Nos reservamos el derecho de suspender a un usuario sin notificación alguna”. Esto pone de manifiesto que lo que antes se hacía en pequeños circuitos, en la actualidad se propaga como una mecha encendida a través de las pantallas y deja al descubierto comportamientos delictivos que tendrán consecuencias legales.

Como fenómeno en expansión está bueno hablar de él en la escuela y plantear qué uso se hará del mismo dentro de la Institución. WhatsApp es una aplicación útil, rápida, de fácil uso, pero también una herramienta generadora de conflictos.

Convengamos que el problema no es el WhatsApp, son las personas que lo usan y por lo tanto será difícil establecer con rigidez reglas generales de uso, pero no obstante se pueden elaborar algunas recomendaciones. No debemos olvidar que el castigo, la prohibición y la culpa, generan conductas antisociales (existe mucho material de lectura que avala esta opinión) y que indican que no son las maneras más adecuadas de educar.

En un medio radial escuché: – si deberían… “expulsar a los alumnos responsables…” o “que sanción disciplinar les correspondería”, e increpaban a un rector a dar la respuesta. Frases como esas nos alejan del criterio científico sobre las cuales se cimientan nuestras prácticas educativas. Cuando se educa a una persona no se busca moldearla a nuestro gusto, sino que se busca el desarrollo de su intelecto hasta llevarlo a su máximo potencial y pueda tener una visión crítica de sus acciones en la sociedad.

Educar a una persona es un trabajo complejo y de tiempo completo, si bien las acciones o conductas negativas no deben quedar impunes, la escuela debe generar espacios de comunicación para resolver estos conflictos. La mediación escolar pacifica es una buena propuesta para ayudar a los estudiantes a “aprender” como gestionar las dificultades que ocasionan sus acciones.

La Educación es una tarea que requiere mucho compromiso ético porque direcciona vidas.

(*) Autora de «Ciberacoso en la Educación Secundaria

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