Opinion

El Papa reivindica un mayor protagonismo de las mujeres, «sin caer en los clericalismos que arruinan el rostro de la Iglesia»

Una intensa lluvia no impidió que cientos de peregrinos se acercasen, respetando las medidas higiénicas y de distancia a los pies del balcón del palacio apostólico desde el que el Papa Francisco dirigió el rezo del Ángelus de este domingo. El cielo dio una tregua poco antes de que el Pontífice se dirigiera a los presentes, en una alocución en la que animó a “no apoltronarse en las formas habituales de evangelización”, sino “abrir las puertas de nuestro corazón y comunidades a todos. Porque el evangelio no está reservado a unos pocos elegidos”.

Refiriéndose al relato de la parábola del banquete nupcial, Francisco recordó cómo el rey pidió a sus siervos que fueran a los cruces de los caminos cuando los ricos se negaron a acudir a la fiesta. “Así se comporta Dios cuando es rechazado, en lugar de rendirse, llama a todos los que se encuentra en los cruces de los caminos, sin excluir a nadie. Nadie está excluido de la casa de Dios”.

Una humanidad de las encrucijadas

Así, el Papa invitó a dirigirnos a “esa humanidad de las encrucijadas”, para que “el banquete se llene de excluidos”, buenos o malos. Porque “Dios también llama a los malos (…). Como Jesús, no tiene miedo de nuestra alma herida por tantas cosas malas, porque nos ama”, recalcó.

Centenares de fieles desafiaron a la lluvia en el Angelus de hoy

“La Iglesia está llamada a llegar a las encrucijadas de hoy, a las periferias geográficas y existenciales de hoy, esos lugares marginales, donde viven fragmentos de humanidad sin esperanza”, clamó Francisco, quien recordó la llamada que ayer realizó a Julio Lancelotti, “un anciano sacerdote italiano, misionero desde su juventud en Brasil, siempre trabajando con los excluidos, y vive la vejez en paz. Que quemó su vida con los pobres. Este es el mensajero de Dios que va a las encrucijadas de los caminos”.

En este banquete, el Señor “sólo pone una condición”, llevar la capa de boda que se les regala a la entrada. Sólo uno no se la puso, y “se excluyó (…). Aceptó la invitación, pero luego decidió que no significaba nada para él, era una persona autosuficiente, no tenía deseos de que el Señor lo cambiara”. Esa capa es, según el Papa, “el hábito de la misericordia”.

Francisco, durante el Angelus

Incendios, Acutis y Nagorno Karabaj

Tras el rezo del Ángelus, Francisco  quiso expresar su “cercanía a los pueblos afectados por los incendios que están devastando tantas regiones del planeta”, así como a los bomberos “que ponen la vida en riesgo” para sofocarlos, especialmente en California  y en las regiones centrales de Sudamérica (Paraguay, la ribera del río Paraná, Argentina).

Al tiempo, agradeció que “entre Armenia y Azerbaiyán se haya concordado un alto el fuego por motivos humanitarios, con vistas al alcance de un sustancial acuerdo de paz”. Una tregua “frágil” que animó “a que se retome”, al tiempo que “me sumo al dolor por la pérdida de vidas humanas, sí como la destrucción de lugares de culto. Rezo e invito a rezar por las víctimas y por todas las personas que están en peligro”.

Francisco también recordó la beatificación, ayer en Asís, de Carlo Acutis, de quien dijo que “no se apoltronó en incómodo inmovilizo, sino que acogió las necesidades de su tiempo”. “Su testimonio indica a los jóvenes de hoy que la verdadera felicidad se encuentra poniendo a Dios en primer lugar, y poniendo en primer lugar a los últimos”, señaló pidiendo un aplauso para “el nuevo beato millenial”.

Los fieles, en San Pedro

Todos somos laicos

Finalmente, el Papa recordó su intención de oración para octubre: “Que los fieles laicos, especialmente las mujeres participan mayormente en las instituciones de la Iglesia”, porque “ninguno de nosotros ha sido bautizado sacerdote u obispo, todos hemos sido bautizados como laicos y laicas, son protagonistas de la Iglesia”.

“Hoy todavía hay necesidad de ampliar los espacios de una presencia femenina más incisiva en la Iglesia, y de una presencia laica, pero subrayando el aspecto femenino, porque la mujeres son dadas de lado”, admitió el Papa, quien invitó a “promover la participación de las mujeres en los lugares donde se tomen las decisiones, que participen en los espacios de decisión de la Iglesia…. sin caer en los clericalismos que arruinan el rostro de la madre Iglesia”, matizó.

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