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El aislamiento y el impacto en los jugadores de básquet

Leonardo Molina, psicólogo de Ameghino, analizó cómo afecta la situación actual tanto a chicos como grandes que se ven imposibilitados de desarrollar la actividad, más allá de las propuestas virtuales

 

Leonardo Molina, psicólogo del staff de profesionales del Club Ameghino, confió que “el impacto emocional de la cuarentena en los jugadores ya se está notando”, al momento de hacer un análisis de la situación y de sus posibles consecuencias.

“Creo que el impacto social va a ser alto. Y el emocional ya está siendo claramente afectado, básicamente por esto de no compartir, ir a un espacio, estar con amigos, todo eso va a tener alguna repercusión. De hecho, ya los chicos están teniendo un efecto de disminución de la motivación para entrenamientos virtuales”, sostuvo el profesional, quien se refirió a las diferentes etapas que ha tenido esta situación de pandemia.

“El primer cimbronazo fue la novedad de que esto era algo contundente, que no podían ir al club y la no comprensión de la medida. Muchos pensando que sería una semana o quince días. Los primeros 30 a 45 días fueron para entender el contexto, ponerse en sintonía de que esto afectaba al híper profesional o al jugador local de cualquier deporte, club o liga”, consideró.

También aseveró que más allá de los intentos de mantener contactos por medios virtuales “creo que nada va a reemplazar la práctica en sí del deporte, la adrenalina de vestirse para la competencia, los días previos a un juego o los mismo entrenamientos”. Todo esto, argumentado en que “a medida en que fueron pasando los días y que esa energía no se puede canalizar en nada que lo sustituya, claramente los jugadores están muy desmotivados, y se ve en distintas disciplinas”.

Molina puso la lupa en los más chiquitos, advirtiendo que “la asimilación para los más chicos ha sido más que todo de incomodidad de hacer una práctica deportiva en un espacio que no era el acorde, esto de entrenar en casa, que lo esté observando la familia, eso los incomoda”.

Y explicó que, en el caso de los jugadores más grandes, “por una cuestión de capacidad de compresión y de que tienen más herramientas, pudieron tener su nivel de motivación durante más tiempo, pero también ha ido mermando, pero sobre todo la no competencia es lo que va desmotivando. El jugador quiere jugar, la competencia es la emoción máxima”.

El psicólogo de Ameghino también apuntó a las familias en general, donde “el impacto ha sido altísimo, sobre todo para los que no tuvieron la posibilidad de entrenar normalmente en su domicilio por una cuestión de espacio físico” ya que “eso genera una incomodidad, porque han hecho lo que más pudieron para que el chico practique lo más normal posible”.

En ese sentido, resaltó que de parte de los padres y madres, el club en general y los profes en particular “hemos recibido palabras de agradecimiento que tiene que ver con la contención que se les ha dado al chico, más que con la parte deportiva, ya que nosotros le dimos continuidad a las actividades para brindar contención y no para hacerlos mejores jugadores”.

En el club, indicó, “la parte humana siempre está muy en primer plano y lo deportivo va acompañando todo eso”. Y reconoció que “hubo casos de chicos que desde el día 1 tomaron la decisión de que por estas vías virtuales no querían entrenar, se los trató de estimular, pero no se logró, como también hay otros que ya han sufrido el desgaste propio de una rutina que no es normal”.

Sobre todas las cosas, lo que se trató fue de “cuidar la estabilidad emocional”. “El club es un espacio donde, además de formar personas, se brindan herramientas en todo los planos; físico, deportivo, nuevas habilidades psicológicas que los ayude en el plano personal”, cerró Molina.

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