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CRISTINA VENCIÓ SU EGO

La estrategia es una cualidad de las personas reflexivas y pensantes. Una vez más, Cristina tomó la iniciativa y pateó el tablero del ajedrez electoral dejando desorientadas a las piezas de los contrincantes.

En un sábado primaveral, los argentinos despertaron con un impactante anuncio realizado por la misma expresidenta. Con voz aplomada y calma, anunciaba que la fórmula electoral para precandidatos de su espacio político sería: Alberto Fernández presidente y ella misma ocuparía la vicepresidencia de la Nación en caso de ser electa en las próximas elecciones generales.

De esta manera, la formula Fernández-Fernández se convierte en la primera oferta electoral concreta para los sedientos electores que buscan con esperanza un destino mejor para la patria.

La “dueña” de los votos da un paso atrás para asegurarse lo que ya se insinúa como una victoria categórica cobre las amarillas huestes. Cristina se repliega en la fórmula electoral para abrazar el dorado bronce de los que piensan más en el TODO que en las mezquinas partes ¡Cristina venció a su propio gigantesco EGO! ¿Cuántos políticos más podrán dar con éxito esta dura batalla interior en beneficio de la República?

El conocimiento de campo nos habla de que Cristina es de los pocos dirigentes capaces de transferir sus votos a quien ella señale. Queremos decir que sus seguidores, en gran medida, acatarán sus decisiones políticas. Máxime cuando ella misma conforma protagonismo concreto. Por lo cual, las próximas encuestas tendrán como base los guarismos propios de Cristina más los que adhieran a Alberto Fernández, un hombre de diálogo y consenso.

En los pasillos de Balcarce 50 los defensores del “Plan V” murmuran si Cristina, tildada de personalista, pudo dar un paso al costado ¿Por qué no lo quiere dar Mauricio?

Sergio Massa se mostró dispuesto al diálogo con su viejo amigo Alberto, ahora precandidato a presidente. Estas declaraciones de Sergio hicieron crujir de temor a Cambiemos que sabe que con un Peronismo unido la derrota del PRO es un hecho incuestionable.

Alberto Fernández no fue un títere del poder. En su momento, siendo Jefe de Gabinete supo alejarse de su cargo cuando no compartió criterios con la expresidenta en funciones. Esto garantiza que como futuro presidente jamás implementará decisiones que él no abale. Un dialoguista de consenso puede sumar voluntades en favor de medidas racionales para una economía agónica.

Alberto será un paredón infranqueable para los talibanes devotos del resentimiento ciego que empantana las obras de gobierno. Los Luis D´elía no tendrán lugar en una gestión de A.F.

Claro, los gorilas están rabiosos y se encolumnan en desahuciada peregrinación en busca del plátano dorado que los pueda salvar del escarmiento que se insinúa en las urnas.

En un tiempo de grandeza, renunciamientos y búsqueda de unidad puede florecer la Argentina próspera que todos deseamos. Schiaretti dijo: “No soy el macho alfa de Alternativa Federal”, Cristina cede la candidatura a presidente y Massa está dispuesto al diálogo… Jamás la unidad peronista ha estado más próxima que en los días presentes.

Parece que la grieta intenta superarse desde su propio seno. La historia de los pueblos se nutre de la grandeza de los dirigentes de su propia comunidad. El barro se torna ladrillo firme de construcción cuando reina la buena voluntad y el trabajo fecundo. Hoy tenemos esperanzas en un cercano futuro con empleo creciente, con inflación moderada de con una Nación digna de la gloria que supieron conquistar nuestros próceres mayores.

Hoy, la formula FERNANDEZ-FERNANDEZ buscará alinear a todo el justicialismo para conquistar la simpatía electoral de los sufragantes.

¡Con la gracia de DIOS, todo es posible!

Máximo Luppino

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