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Constatan depredación ambiental en una reservas

Cerca de 3.000 hectáreas de bosque nativo desaparecieron en la reserva natural perteneciente a la firma Campos Morombí y que abarca los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú y Caaguazú, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

El miércoles, en un operativo conjunto entre la Fiscalía, la Policía y el Instituto Nacional Forestal (Infona) hallaron al menos 317 rollos de árboles nativos listos en un aserradero, cercano a la mencionada reserva natural.

El establecimiento en cuestión está ubicado en la colonia Nueva Conquista, distrito de Itakyry (Alto Paraná), distante a 20 km de la reserva Morombí, y pertenece al colono Gilvan Antonio Zini, quien huyó del lugar en momento en que llegaron los intervinientes, según informó Elías Cabral, corresponsal de ÚH.

La cantidad de rollos incautados equivale a 550 metros cúbicos reales de diferentes especies nativas sin ningún documento legal en el momento de la intervención.

La comitiva integrada por la fiscal Nilsa Torales, de Minga Porã, Aníbal Aquino y Cristino Benítez, del Instituto Forestal Nacional (Infona), y policía nacional, pudo llegar al aserradero siguiendo a un camión rollero”. (Los rollos) están con custodia policial hasta tanto podamos hacer la trazabilidad de las maderas (…) La información que tenemos es que esas maderas habrían salido de la zona de Morombí. Entonces, lo que vamos a hacer es cotejar para ver si salió efectivamente de la reserva”, indicó la agente al señalar que –debido a un accidente que sufrió– retomará la investigación el lunes próximo.

INVASORES Y BRASIGUAYOS

Víctor Peña Gamba, representante legal de Campos Morombí, reveló que desde el año 2014 vienen denunciando esta situación de crimen ecológico ante la Fiscalía y demás instituciones del Estado.

“Se hacen oídos sordos a las denuncias”, acusó al señalar que los responsables de esta depredación “son brasiguayos” e invasores de tierras. “Aquí hay financistas, son los que se aprovechan de la necesidad de la gente”, refirió.

En la zona de la reserva circulan entre 1.000 a 2.000 personas, según estiman. Desde el 2016 –dice– hay orden fiscal “de aprehender” a quienes cometen estos ilícitos.

“Pero se fue omitiendo por distintos motivos. Siempre los operativos no llegan. Los propios capataces hacen lo que quieren, están armados, hacen lo que quieren”, insistió.

Óscar Rodas, gerente de cambio climático de la WWF, reveló que ya han denunciado que “carboneros, marihuaneros y otros miembros de asociaciones ilegales se están apropiando de este patrimonio. “Pero las autoridades tienen una acción mínima ante la destrucción”, apuntó.

Reforzó, además, que en su momento se pudo comprobar que el campamento de carboneros está financiado por grandes empresas que no deberían poder circular por el área sin que la Infona les adjudique un permiso.

Como la legislación paraguaya permite que en los latifundios se destine un espacio para bosques, en vista a que ya quedan pocos de esos espacios, “funcionarios corruptos hackean el sistema en beneficio de esas firmas”, según denunciaron sin dejar de expresar la necesidad urgente de que se tome responsabilidad sobre las reservas naturales

En Morombí existen dos sitios de recarga del acuífero Guaraní, segunda reserva más importante de agua dulce en el mundo que hoy está en riesgo por la deforestación y acción contaminante del hombre.

DENUNCIA. La Fiscalía incautó 317 rollos de árboles, que serían de la reserva natural Morombí.

DAÑO. En los últimos cinco años se destruyeron 5.000 hectáreas de bosque nativo, según la WWF.

Esto es un crimen organizado porque a la par de echar bosques se planta marihuana, hacen funcionar carboneras. Víctor Peña Gamba, abogado.

Biodiversidad, bajo seria amenaza

La reserva natural Morombí abarca un perímetro de 24.807 hectáreas de bosques y campos. Sumando los humedales, este patrimonio nacional se extiende por alrededor de 33.000 ha.

“En menos de 5 años ha perdido 5.000 hectáreas de bosque virgen, flora y fauna autóctonas; fueron reducidas a números que les acerca a la extinción”, según advierten.

Toda la biodiversidad de la reserva se encuentra en riesgo de desaparecer.

“El área protegida del jaguarete pantera onca, de 20 ejemplares, actualmente hay solo dos o tres. Su hábitat está desapareciendo. También está la cuenca alta del Acaray”, señaló Víctor Peña Gamba, de la firma Campos Morombí.

“Pasaremos a la historia como la generación que pudo haber hecho algo para parar esta masacre y preferimos mirar para otro lado”, dijo.

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