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Comenzar a replantearnos

Cada hecho nuevo de violencia que sale a luz, cada asesinato, cada vulneración contra niños, niñas y adolescentes nos consterna cada vez más a muchos ciudadanos, pero así como leí en muchas partes, no basta con “solo indignarnos” por lo sucedido, sino tomar acciones para prevenir más casos.

Desde el viernes que está en el ojo de la tormenta el caso de abuso que involucró a una institución educativa en Lambaré, donde adolescentes habrían sometido a un niño, sí, a un niño de tan solo 6 años. Entre muchos nos quedamos a debatir ese día sobre qué se está inculcando en las casas, y a qué están expuestos para que a la edad adolescente se normalicen esos hechos, ya sea como juego, como reto, o cualquiera que hubiera sido el motivo.

Según la propia madre, ya un poco antes le pusieron al niño algunos retos para pertenecer a un grupo y le pidieron que robe algo de su casa, entre otros detalles.

Como sociedad nos urge replantearnos sobre la educación que estamos dando y recibiendo en nuestra casa y, sobre todo, el ejemplo que mostramos.

Claramente no fue un buen ejemplo para los chicos del colegio que las autoridades de la institución hayan enmudecido y cerrados los ojos ante tal grave situación.

Le escuché decir a la ministra de la Niñez, Teresa Martínez, que el terrible caso de abuso se pudo haber evitado. Y, efectivamente, se pudo haber evitado que pase justamente la historia que hoy nos toca contar, ya que los docentes tenían los reportes antes y no denunciaron, según confirmaron.

Pero no nos olvidemos de los responsables. La Fiscalía informó ayer que estaban tras nuevas pistas que podrían dar con los que abusaron del niño. Inclusive, vimos a peritos cavando, buscando al parecer una evidencia en el patio del colegio.

Pero de igual manera de que la Fiscalía pueda llegar hasta ellos, duele. Duele pensar que hace poco estos adolescentes eran niños también y hoy se están convirtiendo en sospechosos de un crimen muy grave.

La sicóloga Estela Alfonsi habló en contacto con una radio local, explicando que en este caso, nos vamos contra el agresor, que al final también es un menor de edad. “Este también es víctima. ¿Alguien nace violador? Uno se hace y tiene que ver con las experiencias del chico”, expresó.

¿En qué fallamos?, ¿en qué fallaron los que estuvieron a su alrededor?, ¿en qué falla todavía nuestra educación?

Suena inasequible, pero hace falta que los chicos en las escuelas tengan a quién acudir para contar en confianza lo que están pasando en las escuelas: acoso, bullying, grooming, abuso y también si está sucediendo algo en casa y de esta manera, poder evitar muchos dolores a estos pequeños.

Todavía nos queda un camino largo para alcanzar esa educación integral, donde incluya la enseñanza básica de que nadie puede sobrepasar nuestro cuerpo, que nadie puede tocarnos sin nuestro consentimiento; que no deben callarse, pese a amenazas, y que encuentren realmente un lugar de protección al cual acudir.

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