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Claves para regular las emociones

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Todos, sin excepción, sentimos miedo. Hoy, más que nunca, ante el CORONAVIRUS. En este momento siento que todos los habitantes del planeta estamos aterrados por esta nueva pandemia que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decretado. Se cobra miles de vidas, es nueva, no tenemos vacunas ni medicamentos. Puede conducirnos a la ruina y a la muerte.
Ante las sugerencias de tomar precauciones para evitar catástrofes, me puse a pensar en cómo ayudar a entender qué nos sucede en el plano personal ante esta realidad.
Aprendimos a lavarnos las manos, a detectar los síntomas, a aislarnos en cuarentena, a tomar distancia, a tomar vitamina C, pero no hablamos del disparador emocional que ejerce el efecto más potente en el interior de cada persona. No hablamos del efecto de las emociones sociales, de la empatía que se necesita en este momento. Y tampoco hablamos de cómo regular lo que nos sucede en nuestro interior y en nuestra familia.
Sentí la necesidad de compartir lo que aprendí sobre este tema, ante todo es de vital importancia conocer que sucede en nuestro cerebro emocional y cómo se produce el miedo, pánico, que no ayuda a solucionar, sólo colabora con el desarrollo de otras enfermedades que se pueden contagiar hasta en el ambiente social, desarrollando un clima emocional tóxico y colaborando con la angustia personal y social desarrollando la Pandemia del Terror, provocando enfermedades físicas y psíquicas.

Nos decía Nelson Mandela: “No es valiente quien no tiene miedo sino quien sabe conquistarlo”.


Necesitamos conocer y actuar con responsabilidad social. Nos salvamos entre todos y seremos de gran ayuda a través de las redes sociales compartiendo los conocimientos siguientes sobre lo que es una emoción, que habita en nuestro cerebro emocional, teniendo el poder de regenerar células, en ciertas situaciones nos ayuda a protegernos del peligro y a ser prudentes. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones los miedos son irracionales, tóxicos y limitan enormemente nuestro potencial.
Según el diccionario de Emociones, de Punset y Bisquerra, el miedo es una emoción que se experimenta ante un peligro real e inminente, que se vive como arrollador y que pone en riesgo la salud y la vida. El miedo es activado por amenazas a nuestra seguridad física, en primer lugar. También a personas queridas o a todas personas por razón de empatía. Miedo a perder la vida o a objeto que lo puede provocar (persona, animal, terremoto, enfermedad, peste, pandemia, etc.) son fuentes primarias de miedo. La forma más habitual de enfrentar el miedo es la huida o evitación de la situación peligrosa. Si esto no es posible, el miedo motiva a afrontar el peligro. Estamos ante el clásico flightorfly (lucha o vuela), de Darwin, la respuesta funcional tiende a proteger a la persona y si esto no es posible, se debe afrontar, entonces puede pasar del miedo a la ira.
Ante el miedo, el organismo reacciona rápidamente, movilizando una gran cantidad de energía de tal forma que prepara el cuerpo para dar respuestas más intensas, se da en situaciones normales como por ejemplo una reacción de huida o lucha. Sin embargo si la reacción es excesiva, la eficacia disminuye: más motivación, mayor rendimiento; pero sólo esto se da a cierto punto de nivel óptimo. A medida que aumenta la activación, disminuye el rendimiento. Una vez sobrepasados estos límites de activación, más allá del nivel óptimo, puede producirse un bloqueo emocional y un entorpecimiento en la acción. Un ataque de pánico es el ejemplo.

Pregúntate: ¿Qué me impide conseguir lo que deseo? ¿Es un miedo real o irracional? ¿Cómo cambiaría mi vida si lo afrontara? ¿Me estoy boicoteando por miedo al éxito?

Pregúntate: ¿Qué me impide conseguir lo que deseo? ¿Es un miedo real o irracional? ¿Cómo cambiaría mi vida si lo afrontara? ¿Me estoy boicoteando por miedo al éxito?

La función del miedo
Todas las emociones tienen una función, que es ayudarnos a adaptarnos mejor al contexto. Por esto, no hay emociones buenas o malas, todas son buenas. El problema es qué hacemos con ellas. La función del miedo es aumentar las probabilidades de supervivencia. Gracias al miedo, ante un peligro adoptamos la estrategia oportuna para sobrevivir.
Debemos tener en cuenta que las emociones se pueden exagerar hasta llegar a trastornos emocionales. En el caso preciso del miedo, estos trastornos pueden ser: ansiedad, estrés y fobias que se pueden considerar como el exceso de la emoción derivado en patología o alteración emocional, necesitando de la psicoterapia para tratar dicho caso.

El miedo asociado con la enfermedad

Se la ha asociado con gran cantidad de enfermedades, incluyendo las cardiovasculares y la hipertensión, enfermedades del aparato digestivo como ser la colitis, el mal de Crohn, el síndrome de colon irritable y las úlceras, con dolores de cabezas, y enfermedades de la piel como la soriasis, el eczema, el acné por estrés.
El miedo a lo desconocido tiene la misma fuerza que el miedo a lo que conocemos. Y todo tipo de miedo puede ser fatal.
El miedo puede causar una respuesta inmune disminuida, lo cual puede llevar a infecciones frecuentes o al desarrollo de una enfermedad fatal. El miedo puede preceder a un ataque cardíaco, como en muchos casos, y aún llevar a la muerte.
El miedo es una emoción muy poderosa que produce una respuesta psicológica muy potente. Abundan las historias de personas cuya raíz de la enfermedad fue el miedo y desencadenó la muerte, casos por ejemplo de personas viendo un partido de fútbol mueren de la angustia, ira, bronca, rabia, etcétera. Producido por una taquicardia, ataque al corazón. En síntesis, la persona que se apega al objeto de preocupación es la que sufre, en este caso pasa a convertirse en exagerada preocupación, allí se produce un nivel elevado de estrés, ante esta situación se siente preocupado, ansioso, culpable, amenazado, con miedo y hasta culpable.
La emoción del miedo desencadena síntomas biológicos que provocan enfermedades o la misma muerte. Los eventos mundiales y las crisis personales son dos fuentes de miedo fatal.
A mí, personalmente, me gusta ver el miedo como un gran maestro, todas las situaciones y personas nos enseñan, en el sentido que me indica dónde cree mi mente que están mis límites (fíjate que digo “mi mente” y no “yo”). El miedo tiene como objetivo desafiarme a romper mis cadenas y poder así ser libre para seguir mi propio camino. Al enfrentarme al miedo, me conquisto a mí misma. Comparte esta frase. Por eso siempre les digo a mis pacientes: “Si esto te da miedo ¡adelante! Significa que vamos por buen camino”.
Pregúntate: ¿Qué me impide conseguir lo que deseo? ¿Es un miedo real o irracional? ¿Cómo cambiaría mi vida si lo afrontara? ¿Me estoy boicoteando por miedo al éxito?
Da siempre la bienvenida al miedo. Haz lo que te da miedo, viéndolo como una oportunidad de crecimiento para salir de tu zona de confort y expandir tus oportunidades. Toma la decisión de cambiar y confía en ti.

El miedo puede causar una respuesta inmune disminuida, la cual puede llevar a infecciones frecuentes o al desarrollo de una enfermedad fatal.

Las cinco claves para superar tus miedos

A continuación, encontrarás las cinco claves para superar tus miedos desde ahora mismo, sean los que sean.
Deja de huir: cuando tienes miedo a algo, es natural que pongas excusas para evitar afrontarlo. Sin embargo, esta reacción provoca aún más miedo, ya que este te persigue con más fuerza. Con esta actitud de huida acabas teniendo miedo al miedo, lo cual es mucho peor.
Deja de negarlos: a muchas personas les cuesta aceptar que tienen miedo. Se autoengañan contándose una historia falsa para demostrar una valentía que no tienen. El primer paso para superar un miedo es aceptarlo.
Deja de luchar: no veas el miedo como a un enemigo al que hay que derrotar porque siempre te ganará. Cuanto más luchas, más grande y poderoso se convierten. Date cuenta que en el fondo es una lucha contigo mismo.
Hazte amigo de tus miedos: permítete sentir el miedo en tu cuerpo. Obsérvalo e identifica cómo se manifiesta, en qué partes de tu cuerpo, cómo reaccionas, ¿te sudan las manos?, ¿se te acelera el corazón?, ¿te tiembla la voz?, ¿te sonrojas?, ¿qué es lo que te sucede a ti cuando sientes miedo? Cuando lo tengas bien identificado, date cuenta que es sólo una sensación corporal, no te vas a morir por ello y empezarás a ser capaz de afrontarlo. Se trata de normalizarlo como una simple emoción incómoda y pasajera.
Afróntalos como una oportunidad para crecer: cambia tu perspectiva y mira los miedos como grandes maestros que te desafían a ir más allá de ti mismo. Haz lo que te da miedo. Es la única manera que tienes de liberarte definitivamente de él.
En definitiva, se trata de trascender los miedos. Tú eres mucho más grande que todos esos miedos construidos por tu mente. Recuerda lo siguiente:
– El miedo siempre te acompañará mientras sigas creciendo.
– La única manera de liberarte del miedo es afrontándolo.
– No eres el único que tiene miedo. Todos sentimos miedo.
– La única manera de ser feliz es vivir sin miedos.
– Vencer el miedo asusta menos que sentirse impotente de por vida.
– El miedo no es más que una emoción. No le des tanto protagonismo.
– El miedo es lo contrario del amor. Elige amar y confiar.
¿Te imaginas cómo te sentirás cuando te hayas conquistado a ti mismo y seas capaz de hacer todo lo que te da miedo?

El coronavirus nos humaniza. El miedo a la muerte nos hace conscientes de lo que vale en la vida.

El coronavirus nos humaniza. El miedo a la muerte nos hace conscientes de lo que vale en la vida.

El coronavirus nos humaniza

El miedo a la muerte nos hace conscientes de lo que vale en la vida, la salud, que no se compra, la ayuda del próximo, valorar el ambiente, la alimentación, el ejercicio físico, el estado y sobre todo la familia, el amor de los esposos, la tolerancia, los verdaderos valores que se habían perdido en el mundo. Volver a crear una nueva forma de subsistir con lo que atesoramos hasta hoy reutilizando lo viejo para crear lo nuevo esto que hoy toca.
Ejercitar valores prosociales, dar al otro lo mejor de mí, al desconocido, sacrificarnos por el bien de todos, cuidarnos para no propagar y para volver a vivir de una nueva manera, más humana, amando al planeta tierra, a nuestros semejantes y sintiéndonos parte del mundo, respetando sin perder la humildad.
Como creyente que soy, siento que Dios dijo basta, vuelvan a lo bueno, a la base, a lo verdaderamente importante, nada de urgente, todo puede esperar, el tiempo es tuyo, tu vida vale más que el dinero. Y no hay precio para pagarlo. Todos somos iguales, no hay distinción.
El amor nos salva, la creatividad, el dar, la generosidad, la alegría, el contagio emocional, lo bueno que existe dentro de nosotros, el compartir y sobre todo la Fe.
La medicina debería ampliar su perspectiva sobre la salud para llegar a englobar la realidad emocional de los pacientes y su circunstancia como impacta en la sociedad.
Aislarnos nos hace más unidos, entre la familia volver a los valores de compartir lo íntimo, que siente que le pasa al más próximo, habíamos perdido el contacto personal.
Las emociones nos humanizan.
Aprendamos a navegar en el Universo Emocional.
Las emociones tienen el poder de devolvernos la vida.

(*) Posgrado Educación Emocional y Bienestar Universidad de Barcelona.
Verogarciatorrent.com

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