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Alcaraz y Vences Rincón (II)

Al haber tratado directamente con Madariaga en Alcaraz, informando los resultados a Rosas después de la firma de los Tratados, en especial cuando uno de ellos era secreto y autorizaba al correntino a “cortarse solo”, como quien dice, en cuestiones trascendentes para las relaciones exteriores, como ser la conducta ante los anglofranceses que se hallaban en guerra con la confederación, necesariamente Urquiza incurría en el desagrado del “Restaurador de las leyes”.


DENIRIVistos retrospectivamente aquellos sucesos, y dada la influencia poco menos que absoluta de Rosas en el contexto político de la Confederación, era poco menos que obligado que rechazase aquellos tratados, o por lo menos que les pusiese serias objeciones que los tornaran impracticables. Algo en lo que el dictador tenía vasta experiencia y había obtenido anteriormente los mejores resultados, como sucediera con todos los intentos de convocar a una constituyente para organizar definitivamente el país.

No obstante, con otras preocupaciones más acuciantes en carpeta para el porteño, los sucesos de Corrientes se benefician, como siempre, de la distancia y la relevancia relativa que en definitiva revisten en el concierto general, y siguen desgranándose morosamente hacia lo que se evidenciará como una crítica encrucijada, cuando Urquiza reciba la orden directa de actuar militarmente.
Así, el 12 de noviembre de 1846, Madariaga es reelecto como Gobernador, y ya el 19 Urquiza se entera de que se rehúsa a cumplir, como parte de lo acordado, con la entrega del ejército correntino, sin establecer antes una alianza contra Rosas.

JUAQUÍN MADARIAGA.

JUAQUÍN MADARIAGA.

Como trasfondo, y manipuladas por los enemigos internos del gobernador entrerriano, se producen manifestaciones públicas en su contra en Santa Fe y San Nicolás. Quizás ya habría que pesquisar allí el germen de los rencores y animadversiones que, tantos años después, cobrarán las vidas de dos de sus hijos, mientras él cae asesinado en su principesco palacio de San José.
También, en los entretelones de aquellos acontecimientos, ha subsistido borroso, poco menos que indocumentado, alguno de los aspectos más vidriosos de la conducta de los Madariaga, en especial la intención de organizar un país aparte, que según algunos autores, oculta la correspondencia entre los Madariaga y Urquiza, y los Tratados de Alcaraz: un proyecto de separación de Corrientes y Entre Ríos del resto del país, para formar una “República de la Mesopotamia”, con el apoyo de Inglaterra, Francia y Brasil. El 26 de noviembre, Urquiza se entera del rechazo de Rosas a los Tratados de Alcaraz, imponiendo modificaciones tales que el entrerriano intentará sin éxito sean aceptadas por los Madariaga, que en diciembre, reciben el tratado con las modificaciones de Rosas, proponen nuevos cambios, e intentan lograr que Urquiza los firme como Gobernador de Entre Ríos y no como delegado de Rosas, sin obtener respuesta.

URQUIZA.

URQUIZA.

El 10 de marzo de 1847, concluyen las negociaciones entre Corrientes y Entre Ríos, y el 19, Urquiza informa a Rosas el rechazo de Madariaga.
Se arriba así a la encrucijada previsible, el 10 de abril Rosas ordena a Urquiza que invada Corrientes. Éste, da largas, aduciendo carencia de caballos. Pese a ello, sabiendo que hay grandes posibilidades de que finalice la contienda con los anglo franceses, a mediados de junio le ordena regresar a su representante en Corrientes, el Coronel Galán, pero Madariaga le demora los pasaportes.
En esa instancia, se produce un acontecimiento que termina de fracturar la relación de los Madariaga con Urquiza: el 22 de junio, intentando una vez más separarlo de Rosas, los Madariaga remiten al dictador las cartas confidenciales que les ha enviado el entrerriano. Hábilmente, el porteño las devuelve a éste y escribe a Madariaga que es con él con quien debe entenderse. Como era de esperar, gravemente resentido, Urquiza declara que la guerra no es en contra de los correntinos, sino contra Madariaga.
No puedo menos que reflexionar sobre las similitudes entre esta “contienda postal” como quien dice, y la que, también de la mano de Rosas, precipitó al campo de batalla a Genaro Berón de Astrada, teniendo como consecuencia un desastre anterior: Pago Largo.
El 14 de julio de 1847, se produce otro acontecimiento que mejora extraordinariamente la capacidad de maniobra de Rosas: El ministro inglés Howden, levanta unilateralmente el bloqueo de Buenos Aires. Urquiza, percibiendo lo que eso significa, le escribe a Madariaga que está “dispuesto a sacrificarlo todo” por la Confederación, preservando, no obstante, su amistad personal, “por más extremas que sean las medidas a que la política me impulse”. foto 1 Corrientes libre
A fines de julio, finalizado el bloqueo británico y espoleado por la correspondencia con Urquiza, Madariaga ordena la movilización general, informando a la población que Corrientes se halla nuevamente en guerra y Urquiza se apresta a invadir la provincia, “arrastrado por un fatal deber”. En septiembre, el entrerriano hace un último llamamiento buscando evitar el conflicto armado, y a comienzos de octubre, ni siquiera es Rosas, sino simplemente Arana, su ministro, el que ordena invadir al entrerriano. El 26, Urquiza informa que está listo.
Cinco días después, el 4 de noviembre de 1847, Urquiza invade Corrientes con 7.000 soldados. A sus filas se han pasado Nicanor Cáceres, Benjamín y José Antonio Virasoro, y otros correntinos, en total unos dos mil hombres. Los Madariaga abandonan todo el Sur de la Provincia y establecen su vivac acantonamiento en San Roque.
Periodísticamente se pronuncian duramente contra Urquiza. El 9 de noviembre, “Corrientes Libre”, en su editorial, habla de “la alevosa y criminal conducta del débil y desleal Gobernador de Entre – Ríos” y de “la defección de algunos hijos espurios”, y en letras de gran tamaño, transcribe una “PROCLAMA” que firma el día 6 el “Gobernador Delegado Gregorio Valdés”, denunciando que el gobernador de Entre Ríos ha respondido con “traición y perfidia… a la sincera amistad del pueblo correntino y faltado a las solemnes promesas de honor y lealtad…”.
Y en un extenso MANIFIESTO con el que busca explicar “las causas” de la situación provincial, afirmando que “el Gobernador de Entre – Ríos ha renunciado á la soberanía é independencia que le corresponde: tiene que obedecer ciegamente la voluntad del Gobernador de Buenos Ayres, y no le es dado cumplir sus promesas más sagradas, cuando ellas no estaban en armonía con la ambición y las miras de aquel”.
El 13 de noviembre, mientras Urquiza maniobra en el interior correntino y los Madariaga al parecer se retiran hacia el NO, “Corrientes Libre” transcribe proclamas que las vanguardias entrerrianas arrojan su paso. Una de ellas, dirigida a sus propios soldados, entre otras cuestiones dice: “Un pérfido rebelde os inquieta. El gobernador Madariaga no quiere la paz…Ha olvidado que sois los vencedores de Laguna Limpia…Su infeliz destino lo conduce a vuestras lanzas. No tienen parte en su traición los correntinos. Son nuestros amigos. Sólo él y sus secuases (sic) merecen vuestro odio…presencien los extrangeros (sic) interventores el castigo de sus apacionados (sic), y el denodado valor de las armas federales”.
Otra de las proclamas, insta a los correntinos a unirse a sus fila diciendo: “Os engaña vuestro gobernante…marcho á separar ese escándalo de la Confederación Argentina. Abandonad las filas de esos salvages unitarios traidores á la patria…odio eterno á…los que trajeron la intervencion estrangera (sic)…” y remata exaltando al dictador: “Confianza ilimitada en el Gran Argentino General D. Juan Manuel de Rosas, que se halla al frente de la Confederación…”.
El 24 de noviembre, “Corrientes Libre” publica los tratados de Alcaraz, ponderando la buena fe de Urquiza, pero presentándolo como un hombre débil ante Rosas. En definitiva, esa publicación es la que sirvió de objeto a la nota anterior.
El mismo día 27 de noviembre de 1847, que se libraba la batalla de Vences Rincón, salía el último número de “Corrientes Libre”, dando cuenta del parte final de Madariaga, recibido el 25, anunciando que ya está intercambiando los primeros disparos con el enemigo.
La próxima y última nota, volveré sobre la batalla en sí, en especial pensando en vulgarizar un mapa de la misma poco difundido.

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